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La Punteta · 13 d'Agost de 2019. 23:11h.

JOAN FERRAN

Joan Ferran

Las tribulaciones de Ernest

Se prodigan tantos despropósitos en este país que a uno  no le sorprenden entrevistas como la que ha protagonizado Ernest Maragall en las páginas de El Periódico de Cataluña. A estas alturas del serial un servidor  ya no se asombra de nada, e incluso es capaz -en un ataque de paciencia y ‘buenismo’- de meterse en la piel del otro intentando comprender las razones que impulsan a un prehistórico de la política, como Ernest, a despotricar agriamente de sus adversarios. Pero nada, por desgracia, el ejercicio comprensivo deviene inútil. Parece como si el personaje en cuestión quisiera hacerse perdonar su trashumancia ideológica hacia planteamientos que antaño denostó. La fe del converso suele ser cruel para sus ex correligionarios. También puede ser que al edil le atormente su fracaso como aspirante a la alcaldía tras la centrifugación de  Alfred Bosch. Recuerden que, el hoy conseller,  se presento y gano unas primarias en ERC.  Y es que Ernest Maragall carga inmisericorde siempre que tiene ocasión  contra Ada Colau y su equipo acusándoles de aplicar recetas patrocinadas por Manuel Valls. Craso error. Las recetas políticas no tienen amo ni son de nadie en exclusividad. Las políticas se miden según resultados. Hoy muchos barceloneses respiran aliviados viendo como se desafían viejos problemas enquistados. El drama de la venta ilegal, el cierre de narcopisos o la inseguridad  han sido algunos de los temas abordados con firmeza por el concejal con más maragallismo en las venas del consistorio: Albert Batlle. Un político este que, lejos de renunciar a su pasado, reivindica lo mejor del maragallismo cosmopolita de los años noventa y sin veleidades identitarias.

A veces he llegado a pensar que en la agresividad de Ernest hay un trasfondo clasista al no ser capaz de digerir que la vara de alcalde esté en manos de una activista social salida del pueblo y no en las de un patricio. Ernest, en tiempos pretéritos, gustaba cuidar y mimar a lo mejorcito de la ciudad dejando las sobras para los descamisados; pero ese tema lo dejaremos para otro día.   Y respecto a Manuel Valls tres cuartos de lo mismo. ¿Cómo un patricio como Valls ha osado alejar de la poltrona a todo un Maragall? Pues muy sencillo amigo Ernest. Cuando se aparca el resentimiento personal y se prioriza la política en beneficio de la sociedad se actúa correctamente y el ciudadano lo agradece sin necesidad de compartir credo alguno. Valls lo ha hecho porque piensa ‘en político’ y no en ego superlativo como otros.

Visto y leído lo argumentado por Ernest sobre Barcelona, y su equipo de gobierno municipal uno lamenta que, después de tanto tiempo en la arena política,  sus palabras contengan más inquina amarga y comparaciones odiosas que propuestas.

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1 Comentaris

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#1 M. Pilar, Barcelona, 14/08/2019 - 10:07

Inmejorable análisis!!!