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La Punteta · 2 de Març de 2020. 07:42h.

JOAN FERRAN

Joan Ferran

Los otros cien mil....

Nuestra historia es pródiga en acontecimientos de ida y vuelta. Corría el año 1823 cuando un contingente francés, con voluntarios españoles, cruzó la frontera para restaurar el Antiguo régimen, defender a Fernando VII y poner fin al trienio liberal. Aquellas mesnadas, conocidas como los Cien mil Hijos de San Luis, avanzaron a lo largo de la península ibérica y -¡Oh, casualidad!- un 1 de octubre abolieron todas las normas jurídicas de inspiración liberal que habían sido aprobadas durante el trienio constitucional. Entronizar de nuevo al ‘Deseado’ fue coser y cantar.

Estos días los medios de comunicación nos cuentan que alrededor de unos cien mil catalanes -seguramente con DNI o pasaporte español- cruzaron la frontera en sentido inverso a los de San Luis para reclamar la entronización de Carles Puigdemont. Su ‘legitimismo’, de inspiración neo carlista, les llevó a vociferar contra el diálogo institucional y cargar contra sus socios republicanos y compañeros de viaje gubernamentales. A estas alturas del conflicto catalán, cuesta entender la agresividad de algunos contra el gobierno español más predispuesto a hablar de los últimos tiempos. El ciudadano de a pie empieza a atisbar, en el discurso de los intransigentes, oscuros intereses personales y partidarios. La proximidad de una contienda electoral no lo justifica todo, no todo vale cuando está en juego la convivencia.

A Perpiñán volvieron ataviados con banderas y estandartes muchos nostálgicos amantes del cine de Bertolucci, Brando y la Schneider pero, sobre todo,  gentes de buena fe con sentimientos de pertenencia insatisfechos que aun no han descubierto la magnitud del engaño. O sí, pero prefirieren vivir en un mundo de ensueño antes que aceptar la realidad. Hacer del turismo político una forma de vida, u ocio, deviene un buen bálsamo contra el aburrimiento o la recuperación del tiempo perdido. La capital de los Pirineos Orientales es un excelente lugar para comprar mantequilla o vinos de Rivesaltes. Los cien mil de Perpiñán soportaron molestias, retrasos e incomodidades varias para escuchar, sin sonrojarse, como una señora de apariencia venerable y lengua viperina, insinuaba que los pirómanos de la plaza Urquinaona eran héroes curtidos en cien batallas; para contemplar como Toni Comín rugía diciendo que ha llegado el momento de la confrontación, para oír a Puigdemont afirmar que el actual momento histórico es el de la ‘lluita definitiva’. Ayer la corte de Waterloo despreció el diálogo en un ejercicio de irresponsabilidad de consecuencias imprevisibles. Luego todo serán lamentos. En ausencia de propuestas políticas serias quizás sea eso lo que se persigue. Es el método infalible para victimizarse y llorar.

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2 Comentaris

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#2 andreu, Barcelona, 05/03/2020 - 11:02

Molta gent esta fanatitzada a traves dels sentiments de pertinença. Això es molt fotut i ja va passar fa molts anys amb resultats tan cruels con inoblidables.Els responsables de tot plegat haurien de fer autocrítica i marxar de la política,Puigdemont i Mas els primers

#1 M Pilar, Barcelona, 02/03/2020 - 09:12

Es lo que ocurre cuando hay mucha ignorancia entre los ciudadanos. Solo se dejan llevar por los sentimientos que no les permiten razonar y llegar a darse cuenta de que los dirigentes no son otra cosa que vendedores de humo, que al final nos perjudica a todos.