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La Punteta · 23 de Maig de 2018. 17:50h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Los vascos sí que saben

Homs, riéndose el día de la constitución del grupo Mixto

 

Un par de horas antes de que el PNV anunciara el sí a los Presupuestos del PP hice un tuit en el que decía que votarían a favor. "Están haciéndose querer”. Acerté. Aunque tampoco había que ser un genio para adivinarlo. El PNV, legítimamente, va a lo suyo. Es lo que suele hacerse en estos casos. La política es el arte de lo posible.

Pero todavía resuenan las palabras del nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, en sus declaraciones en Rac1 hace apenas 24 horas cuando dijo lo contrario porque “los vascos son gente de honor”. Que vista de águila el hombre. Desde que han llegado al poder no paran de hablar de dignidad y de honor. Como en los viejos duelos.

Y para no ser menos, el expresidente Artur Mas -en una entrevista este mismo miércoles- todavía decía: “espero simplemente que hagan lo que dijeron que harían: que mientras haya 155 no votarán los Presupuestos”. Mas perdió hace años el don de la intuición política. Si nunca llegó a tenerlo vistos los resultados.

El PNV llegó a la conclusión hace tiempo que con Puigdemont no hay nada que hacer. Como desveló Joan Coscubiela hasta los diputados de Convergencia lo bautizaron en su día con la expresión “El pastelero loco”. Y con su predecesor, Quim Torra, tampoco ha mejorado mucho la cosa.

Por eso el lehendakari Urkullu tiró la toalla aquel 26 de octubre cuando intentó mediar entre Puigdemont y Rajoy. Dio el caso por perdido. Carles Puigdemont convocó a la prensa a la una y media de la tarde y luego se echo atrás. La secuencia posterior de los hechos es conocida. Casi una tragedia de Shakespeare.

Desde entonces han hecho también llegar mensajes prudentes porque los vascos son gente seria y discreta. Poco dados a los aspavientos. Hasta el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, había recomendado a Puigdemont un par de días antes que convocara elecciones.

El distanciamiento viene de lejos. Recuerdo una reunión entre Mas y Urkullu en Palau -antes de la final de la Copa del Rey del 2015 en el Camp Nou- sin una palabra a favor de la independencia. En el comunicado oficial ni siquiera se recogían declaraciones textuales del presidente vasco. Y con Puigdemont más de lo mismo.

En el fondo, el voto del PNV es el triunfo de la tan criticada en Catalunya política de peix al cove: tu vales lo que valen tus votos. Con cinco diputados han conseguido más ellos en los últimos ejercicios presupuestarios que el soberanismo catalán con 17.

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El políticamente desaparecido Francesc Homs hasta consiguió mandar el PDECAT al Grupo Mixto. ¡En el gallinero del Congreso! ¡Y todavía se reía! Él y la de al lado, a la que acaban de nombrar alcaldable por Mataró. El día que recibieron al rey Felipe con cartelitos como si fueran de la CUP ya me dije para mis adentros: apaga y vámonos. Sólo les falta las camisetas y las sandalias.

Homs, por cierto, ya ha cumplido la sentencia por inhabilitación. Pero en su antiguo partido no saben qué hacer con él. Si lo recuperan es capaz de hundirlos definitivamente. Y no está el horno para bollos. Todavía recuerdo algún periodista con programa en TV3 llámandolo el "amo de Palau" en uno de sus libros (1).

Hay que reconocer, en todo caso, que la cosa viene de antiguo. Pujol, a mediados de los 90, yo negoció con pompa el Pacto del Majestic. Incluso se hizo la foto con Aznar en tan preciado hotel de Barcelona. Eso sí a cambio de sólo el 15% del IRPF.

El PNV -lo ha contado más de una vez Iñaki Anasagasti- preferió negociar en secreto y rompió el monopolio de Telefónica en un sector -el de las telecomunicaciones- que entonces estaba en sus comienzos: de ahí nace Euskatel.

Y si hay que retroceder un poco más en el tiempo es sabido que los catalanes renunciamos al cupo en los comienzos de la Transición porque esto de recaptar impuestos tiene mala fama. “¡Que lo haga Madrid”, debimos pensar entonces para poder echar la culpa a alguien.

Eso sí, somos muy machotes y en cambio pedimos competencias plenas sobre prisiones. Ahora no nos sirven ni para dar alojamiento a los políticos presos. Ya se sabe que, desde Unamuno, nos pierde la estética.

A diferencia de amplios sectores del nacionalismo catalán, yo nunca he tenido basquitis. Al menos hasta ahora. Pero hoy me he quitado el sombrero.

 

(1) Tian Riba: "Mas i Junqueras, dos capitans i un sol timó", Pòrtic, Barcelona 2015, pàg. 143

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30 Comentaris

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#21 Aran non ei Catalonha, Bossost, 27/05/2018 - 12:08

Les gusta mucho comer en pandilla. Y que no les toquen los cataplines. CAPISCI?

#20 Rodejet, Barcelona, 25/05/2018 - 19:18

" Los buenos vascos y navarros ", tenen el concert econòmic, "el cupo y el amejoramiento ", gràcies a "los chicos de la gasolina ", oi que ens entenem ?.

#19 Sergi, Barcelona, 25/05/2018 - 13:57

Los vascos van a la suya y no tienen amigos, tienen intereses y nuestros mediocres politicos no aprenden, nunca han aprendido, es asi de triste, son tan mediocres que siguen empecinados en sus errores, error, tras error y no aprenden.

#18 pepe, andorra, 25/05/2018 - 11:51

por una España de todos, la escuela en español....Y Barcelona, autonomía....

#17 Bud, Barcelona, 25/05/2018 - 11:32

Los vascos van a la suya como siempre han hecho. Es legítimo, pero se quedaran solos cuando tengan algun problema o les engañen como siempre acaba pasando.