Publicitat
La Punteta · 23 de Juny de 2021. 16:09h.

YAGO RODRÍGUEZ

Yago Rodríguez

Manifestantes pacíficos toman el cuartel del Bruc

Una horda se acumuló ante el cuartel del Bruc dos semanas antes de las elecciones generales. El gobierno se había debilitado día tras día desde la concesión de los indultos. Las consecuencias económicas de la pandemia estaban hundiendo a la clase media, el Procés se había reavivado bajo la dirección de Oriol Junqueras, y esta vez los separatistas estarían dispuestos a usar un pequeño grado de violencia, -que por cierto-, estaba inspirada en la Marcha Verde.

Los separatistas más radicales se unieron a decenas de miles de personas pacíficas que eran dirigidas al Cuartel del Bruch, una gran guarnición del Ejército de Tierra y símbolo del Estado. El Presidente Sánchez estaba superado por las circunstancias y nadie daba instrucciones claras a los cientos de soldados armados.

Cuando el tsunami humano se acercó a la base al Jefe del acuartelamiento se le presentaban dos opciones: tirar a matar o rendirse. Él no era un asesino, ni una masacre convendría a España. Los soldados fueron superados pacíficamente por los manifestantes, que arriaron la bandera, apresaron a los militares y todo esto mientras los más radicales accedían a los arsenales y golpeaban a algún “feixista espanyol” ante la mirada atónita de los manifestantes pacíficos.

El hundimiento del Estado español en Cataluña escandalizaba a Occidente ¿Qué ocurriría ahora?

Con este agorero relato dejamos constancia de lo sencillo que podría ser usar un pequeño grado de violencia para alcanzar grandes resultados, sin embargo esto es solo un ejemplo del peor escenario que cabría esperar. Mejor hablemos de indultos y de Oriol Junqueras.

Los fundamentos de cualquier Estado moderno pasan por administrar territorio y población gracias al control efectivo de un gobierno. España no es una excepción.

Este lunes el Presidente Pedro Sánchez decidió que indultaría a los presos del Procés. Probablemente no lo hace con agrado, sin embargo, ha considerado que es la mejor opción para asegurar su gobierno.

Quizás a algunos les sorprenda y les parezca mal, en cambio, es razonable comprender que todos y cada uno de los políticos aspiran a la máxima cuota de poder, y por eso la decisión de Sánchez no sorprende, es casi natural.

Otra opción de Sánchez pasaba por incumplir su parte del trato y enfrentarse a una moción de censura con la esperanza de que los separatistas no auparan a un líder de derecha.

Una tercera posibilidad consistía en convocar elecciones, pero estas en el fondo habrían sido una repetición de la moción de censura, probablemente, y es posible que los partidos de derecha se hubieran reforzado.

Sánchez ha decidido cumplir el trato para garantizarse la máxima cuota de poder y asumir el escenario menos malo con la esperanza de que el Procés ya esté desactivado. Pero ¿A qué se han comprometido los líderes separatistas?, ¿cumplirán su palabra?, ¿es razonable pensar que todo se va a atemperar? Estas preguntas resumen los riesgos para Sánchez y para España, así que voy a intentar arrojar algo de luz sobre las mismas.

Los indultos forman parte de una jugada que probablemente dañará al Estado y al interés público, entre otras cosas porque legitiman la narrativa separatista que desde el principio ha inculcado la falsa idea de que las condenas fueron injustas.

Para el aparato propagandístico separatista será fácil instrumentalizar la decisión de Madrid. Convencerán a un votante catalán que está sociológicamente predispuesto a aceptar la maldad y los defectos del Estado frente a las bondades y virtudes de todo lo catalán.

Un oficial de operaciones psicológicas diría que estamos ante una población catalana con una profunda disociación cognitiva, esto es un filtro mental que para el Estado será muy difícil desmantelar.

En definitiva, el Estado se dispone a encajar un nuevo golpe sociológico que solo podría ser minorado mediante una exquisita campaña narrativa y de intervención estatal favorable a España en Cataluña, cosa que no sucederá habida cuenta de experiencias pasadas.

Sin embargo, este golpe podría ser solo un alfilerazo más. Antes de la Guerra Civil los separatistas lograron mayorías abrumadoras, muy superiores al 50% de la población y tampoco lograron la independencia. Este dato indica que para alcanzar la independencia es muy probable que los "indepes" necesiten más masa crítica, entre otras cosas. Es decir, que si estamos ante un alfilerazo más, sus efectos solo los percibiremos dentro de varios lustros, cuando la situación esté aún más empantanada.

Lo relevante a corto plazo es si los condenados han aceptado, -y hasta que punto lo han hecho-, que sus objetivos iniciales eran inalcanzables.

Lo que tenga en mente Oriol Junqueras, -el principal líder encarcelado-, será fundamental, igual que lo será la percepción y la voluntad del votante soberanista.

Procede pues ponernos en el lugar de Junqueras. Oriol tiene dos hijos de 10 y 6 años respectivamente, así como una esposa. Es un historiador especializado en la historia de Cataluña y es católico practicante. En diversas entrevistas ha declarado que él es y será siempre independentista. Ni tan siquiera le interesa un buen encaje para Cataluña.
Si estuviéramos estudiando el perfil de un criminal nos daríamos cuenta de que estamos ante un perfil atípico, un tanto intelectual, conocedor de su historia y que interpreta la realidad a través de un decidido filtro nacionalista.

De un historiador es altamente improbable que antes del 1-O no asumiera, o se planteara, que podía acabar en la cárcel, con los trastornos a la vida familiar que ello provocaría. Oriol asumió el coste y su familia parece que también lo hizo.

¿Cómo afecta a alguien así la prisión? Oriol, como persona religiosa e intelectual puede sobrevivir con relativa comodidad las privaciones de la prisión, donde tendrá todo el tiempo para pensar y reflexionar. Ante todo, su estancia en la cárcel le ha servido para superar el “miedo mental” a acabar entre rejas. El factor prisión pierde eficacia, es menos disuasorio ¿Le daría miedo una segunda condena a prisión?, ¿un nuevo proceso mucho más duro para ambas partes? Esta es la pregunta clave, y existen tres grandes respuestas.

Primera
Con su visión amante de la historia de Cataluña, gozando de apoyo social y tras haber probado la prisión, existen fuertes incentivos psicológicos para que Oriol Junqueras quiera intentar la independencia nuevamente, aunque esta vez de una manera mucho más determinada y quizás violenta. A la vez, el aplastante poder coactivo del Estado y el amplio sector unionista de Cataluña entran en juego para limitar los medios no pacíficos que Oriol pueda estar dispuesto a asumir.

Segunda
Su familia le ha presionado y él mismo ha sufrido la estancia en prisión como para no atreverse a una segunda intentona. Es posible que por mucho que lo desee, haya hecho un análisis realista concluyendo que ni la independencia unilateral (ni pactada) será posible en los próximos años. En este caso los separatistas volverán a pactar con el Estado y proseguirán en su estrategia contemporizadora.

Tercera
La tercera opción es una mezcla de las anteriores: se reactivará el conflicto y se negociará con el Estado. El conflicto servirá para ganar tantos negociadores y para forzar a Madrid a alcanzar algún acuerdo o concesión. En caso de que este no llegue, la independencia se intentará unilateralmente.

Preparar el tercer escenario exigiría tiempo para integrar a los actores políticos, incorporar cierto grado de violencia en el plan, legitimarse y construir una narrativa.

Cabe decir que por grado de violencia no se debe entender una insurrección armada o un levantamiento, sino el uso de los disturbios, los altercados y el sabotaje de manera controlada y bien dirigida. Imaginemos una gran masa de manifestantes pacíficos y violentos intentando acceder al interior del Cuartel del Bruch, donde los soldados pueden disparar o permitir que entren en los arsenales. En ambos casos la imagen para España sería nefasta. En este tema profundizaré en un futuro artículo.

¿Cómo sabremos que opción escogerá Oriol? Será fundamental seguir sus pasos, y sobre todo si se vuelve a impulsar el Procés y el choque entre Generalitat y Estado con más fuerza que en el pasado. Asimismo, sería muy ilustrativo averiguar qué obras ha estado leyendo Oriol en la cárcel, ya que estas nos indicarán su estado emocional y sus planes futuros.

Por lo pronto, las palabras del Vicepresidente Jordi Puigneró o del President son peligrosas porque demuestran que el escenario de una completa desactivación del Procés no es previsible en estos momentos. Puigneró no descarta la unilateralidad si las negociaciones con el Estado fracasan en los próximos dos años.
Cabe apuntar que las próximas elecciones generales tendrían lugar en 2023 y para entonces no es descartable que se conjuguen varios asuntos preocupantes: las elecciones generales con un gobierno debilitado y dividido, la crispación generalizada por el alargamiento del Procés, y los efectos económicos de la pandemia mundial que los españoles notaremos en nuestros bolsillos próximamente.

Un momento como ese podría ser ideal para volver a incumplir la Constitución y perseguir la unilateralidad.

Hay que tener una cosa muy clara. Si los separatistas imprimen la misma intensidad a las negociaciones que en el periodo 2011-2017, entonces ya sabemos hacia que estamos abocados, y ya sabemos que se ha de cortar de raíz, sin embargo, no hemos de cometer el error de pensar que la futura “guerra” será como la primera.

Si Oriol Junqueras está dispuesto a aceptar un nuevo choque de trenes no será en valde, ni para cometer los mismos errores. Estará determinado a poner toda la carne en el asador, y eso incluye muy probablemente la instrumentalización de la coacción, el principal ingrediente del que carecían los independentistas el 1-O junto al nulo apoyo internacional.

Si los escenarios primero y segundo se empiezan a materializar será fundamental que el Estado actúe con prontitud. A tal fin será fundamental el apoyo parlamentario de la derecha al gobierno, algo que es previsible, y el uso de las herramientas de fiscalización financiera para encarcelar a quien desvíe para orquestar el aparato necesario para la independencia, asimismo se deberían prever medidas mucho más duras, -y duraderas-, para el caso de un nuevo “155”.

Publicitat
Publicitat

8 Comentaris

Publicitat
#6 Jvcs, Barcelona, 10/07/2021 - 03:31

Brigada Guadarrama y Barcelona 63 , la restauración del odernamiento constitucional ha concluido sin novedad en el cuartel del bruch !
Pd hoy Lv ha substituido a su director ..
Cat radio y tv3 pasan a control vía 155 !

#5 pepe, andorra, 30/06/2021 - 14:30

y pq no al revés? y pq no una manifa en la plaza san Jaime, antigua plaza de la constitución, donde se ocupe la diputación del general, ahora le llaman generalidad, y se proclame la comunidad autónoma de Barcelona, y asimismo, se expulse de Barcelona a todos los caraduras q llevan parasitando de Barcelona los últimos 40 años.

#4 M Pilar, Barcelona, 27/06/2021 - 16:08

Vaya cerebritos entre el escritor del artículo y algunos comentaristas. Junqueras solo quiere llegar a ser President de la Generalitat y será más fácil que ese deseo se cumpla negociando y consiguiendo ser rehabilitado para cargo público. El tiempo lo dirá. Ah! quedaria bien una novela con el tema.

#4.1 pepe, andorra, 01/07/2021 - 11:32

creo q ya hay una novela, mas bien muchas, sobre situaciones parecidas, creo q en una de ellas, hay un tal chamberlain y un tal daladier. Y el tal chamberlain, tambien dijo cuando se bajo de su avion aquello de peace for our time, q mas o menos duro dos años. Es mas, apuesto q es el mismo guion financiado por los useños de siempre.

#3 Capit@n España, Purgandus populus!!, 26/06/2021 - 00:02

opcion 4.- El PSOE pierde las elecciones el 2023 y gobierna una coalicion de PP, VOX y Ciudadanos.
Se acabaron las tonterias.

#3.1 pepe, andorra, 02/07/2021 - 10:58

alma de cantaro, el PP y cs no van a cambiar nada pq son lo mismo. No veo yo al maletilla de Aznar como presidente de España, si, tiene mas nivel q Sanchez, pero tampoco mucho mas, es igual de mentiroso y pelota con la agenda globalista. Con el PP de Rajoy, la deuda publica se disparo para pagar a los bancos franceses y alemanes q nos prestaron.

#2 Tabarnés puro, Barcino, 24/06/2021 - 08:14

Los manifestantes pacíficos son pacíficos hasta que dejan de serlo. Y para eso está la policía: 300 espartanos son capaces de contener y hacer retroceder a una jauría de gorrinos, como ya hicieron en Urquinaona.