La Punteta · 3 de Maig de 2022. 10:03h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Martorruecos

El alcalde, Xavier Fonollosa, dirigiéndose a los musulmanes de Martorell. Foto: Ajuntament de Martorell

 

Un día fui a hablar con un alto cargo de Extranjería que vivía en Castellbisbal.

Me dijo que Martorell, mi lugar de residencia, era conocida como Martorruecos.

Me sentí como el marido que todo el mundo sabe que su mujer le engaña con otro pero nadie osa decírselo.

La prueba es que el pasado viernes 29 de abril, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el alcalde, Xavier Fonollosa, asistieron a la cena de l’Iftar con que se celebra el fin del Ramadan del año 1443 según el calendario islámico.

Aragonès dijo a los presentes que “vosotros sois Catalunya, también”.

Y el alcalde que “sois una gente que se integra muy bien en la vida social de Martorell y de país, un país que hemos hecho entre todos”.

No sé si algunos de sus convecinos, incluso de sus votantes, estarían del todo de acuerdo.

A mí me vino a la cabeza aquel consul marroquí que hace unos años auguró tres millones de musulmanes en Catalunya “dentro de 20 años”.

“En Cataluña -afirmó- tarde o temprano se hablará del catalán musulmán; si dentro de 20 años hay tres millones de musulmanes catalanes, el Ramadán se vivirá como un hecho normal”. Como fue en el 2014 ya queda menos.

En todo caso se produjo una curiosa confluencia en este caso.

El alcalde, un convergente de toda la vida, siempre ha mantenido un perfil bajo con el proceso.

Ni lazos amarillos, ni pancartas en la fachada del ayuntamiento.

Aunque, como todos, se embaló al principio con el proceso. Soy testigo.

Y me consta que ha rechazado todos los cantos de sirena para pasarse a Junts aunque ahora, con un PDCAT extraparlamentario, casi se ha quedado sin partido para las próximas municipales.

No en vano Martorell ha sido, desde los años 80, un feudo electoral de CDC. El más importante de la comarca del Baix Llobregat.

ERC, por su parte, no esconde sus simpatías por el Islam.

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Periódicamente felicita a los musulmanes por el fin del Ramadán. No me consta que haga lo mismo con la Pascua católica.

Tiene también la primera diputada musulmana de la historia del Parlament.

Y son partidarios, en materia de inmigración, de las puertas abiertas. En Martorell mismo han estado hasta pegando carteles últimamente a favor de un padrón universal “y para todos”, que es la versión actual del papeles para todos.

Lo bueno es que hay mucha hipocresía en estos temas.

Una cosa es lo que dicen en público para quedar bien o conseguir votos y la otra lo que hacen en privado.

La prueba es que mis hijos fueron a Els Convents, una escuela pública con más de un 50% de inmigración.

En mi caso -y el de mi mujer- por convicciones y porque entonces todavía creíamos en la escuela pública y laica.

Teníamos dos opciones: o ésta o concertada religiosa. Optamos por la primera sin dudarlo. La Catalunya del futuro también iba a ser eso.

Pero, de hecho, éramos cuatro gatos los que pensábamos así: Mi amigo Andreu, que debía estar entre la CUP y Podemos; Xavi, entonces concejal de Iniciativa, y pocos más.

Las élites locales -incluido el alcalde- llevaban sus hijos a la concertada. No lo decían pero evidentemente es porque había menos inmigrantes.

Algunos padres hasta se movilizaron para hacer como en Vic: intentar repartir los alumnos extranjeros entre todos los centros de Martorell.

No lo consiguieron. No les hicieron caso ni el ayuntamiento ni en el Departament d'Ensenyament.

Porque, en efecto, en Martorell según cifras oficiales del Idescat hay un 18% de población extranjera -más de 5.000 personas de unas 30.000- en el bien entendido que son más.

Los inmigrantes sin papeles no salen y los que se han nacionalizado tras diez años de residencia legal dejan de salir.

Un día, a mitad de agosto, fui a hacer una gestión al ayuntamiento. Me quede sorprendido: delante mío un inmigrante pidió qué habia que hacer para empadronarse.

Y detrás, otro con la misma pregunta.

La funcionaria de turno respondió que bastaba con pasaporte en vigor y contrato de alquiler.

Me quede de piedra: si en pleno verano dos personas pedían empadronarse en apenas un par de minutos ¿cuántos se empadronaban a lo largo del año?

Como llevo casi veinte años viviendo en Martorell he sido testigo, en efecto, del boom de la inmigración de los últimos años.

Hace años, un domingo por la tarde, fui a casa de mi cuñado. Fue la primera vez que me sentí en minoría. 61979-cartell.jpg

 

Hasta pasado el puente del Anoia todas las personas que vi eran magrebíes.

Luego esa sensación se ha acrecentado más. Y con más frecuencia.

El pasado jueves fui a buscar a mi mujer. Durante el trayecto fui también el único autóctono.

Vi dos familias marroquíes -por supuesto con niños-, tres jóvenes ataviados a la manera musulmana y un par de adultos. Quizá también por el Ramadán.

La única persona autóctona que vi fue una chica joven con shorts. Llegué a temer que le llamaran la atención. Hasta desentonaba en ese ambiente.

Por supuesto la inmigración es un fenómeno més vell que l’anar a peu, que decimos los catalanes.

Y emigrar de tu tierra es un drama.

Pero hay que ser conscientes también que puede generar fricciones e incluso problemas.

Yo soy agnóstico pero en El Vendrell -un 15% de inmigración- durante la pasada Semana Santa unos jóvenes magrebíes interrumpieron una procesión.

Todavía no sé si fue una gamberrada o tenía un cariz religioso pero me parece un incidente grave.

Imaginen que alguien hubiera entrado en una mezquita a grito pelado a la hora de la oración.

En cambio no he oído a nadie de nuestras autoridades -ni medios de comunicación- referirse al hecho.

Creo que tampoco salió por TV3 a pesar de que el vídeo circuló por las redes sociales.

No vaya a ser que a algunos se les rompa la imagen idílica que tienen de Catalunya.

Durante el covid, ya pillaron en la misma localidad a unos musulmanes que, también con el Ramadán, rompieron el confinamiento.

Creo que el ayuntamiento les impuso unas multas -que no sé si han cobrado- pero en rueda de prensa le pregunté a Miquel Buch y dijo que no sabía de lo que hablaba. Cosa difícil de creer porque entonces era el consejero de Interior.

En Lleida pasó algo similar pero en este caso el almuecín que llamaba al rezo lo hizo desde la Seu Vella de Lleida. No sé si algún católico se lo tomó como una provocación.

En fin, esto puede ser anécdotas pero hay casos más graves. En el barrio de Rocafonda (Mataró) la policía local tuvo que salir por piernas -hasta les lanzaron un casco- porque quisieron multar al coche de un ciudadano magrebí aparcado en doble fila. Se armó la de San Quintín con lo que llegué a la conclusión que es una zona no-go, aquellas zonas en la que un elevado porcentaje de inmigración hace difícil incluso la acción de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Pero de estas cosas nuestras autoridades no hablan. Tampoco los medios oficiales. Para ellos sólo existe el catalangate.

Ese es el problema. Lo jodido es que, de la inmigración, sólo hable Vox.

Y, en general, habla mal.

De hecho, el día antes de que Aragonès y Fonollosa elogiaran la convivencia el líder de Vox, Ignacio Garriga, se fue a ca n’Anglada, en Terrassa.

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Ignacio Garriga, durante su visita a ca n’Anglada, con la exindependentista

 

Al señor Garriga no le pueden llamar racista porque él mismo es negro o, como mínimo, mulato. Su madre era de Guinea Ecuatorial.

Vox está haciendo una campaña por unos “barrios seguros”, generalmente con mucha inmigración, que sin duda le reportará votos en las próximas elecciones.

Lo malo no es que Vox se interese por estos barrios es que sólo se interesa Vox.

Yo ya estuve en el 2012 en ca n’Anglada después de que pillaran al imán de la mezquita con comentarios radicales.

Entonces la situación ya era delicada. Han pasado casi diez años. Sospecho que ha empeorado.

En el vídeo que colgaron en las redes se ve a un hombre que se queja que se ha convertido en un barrio “islámico”, un panadero que lamenta que tiene que cerrar antes por los follones, un padre que revela que en la escuela pública “apenas hay ya españoles” e incluso una independentista que confiesa que ha dejado de serlo y que explica que los jóvenes “insultan a los Mossos”.

Pero, en fin, Aragonès y Xavier Fonollosa hablando de integración.

Yo creo que, al respecto, hay que hacer dos consideraciones finales.

Primero, el Islam es una identidad religiosa, cultural y social muy fuerte.

Además te integras en sociedades que admiras.

Y, para la mayoría de musulmanes, Occidente despierta una sensación de resentimiento y de distanciamiento.

Es verdad que a lo largo de la historia, les hemos hecho muchas putadas desde las Cruzadas.

Sobre todo en el siglo XX: la Declaración Balfour, la guerra de Iraq, Abu Graib.

Pero para la mayoría de musulmanes Occidente es también una sociedad decadente.

Al resentimiento hay que añadir el desprecio. Aquí fumamos, bebemos y algunos incluso follan fuera del matrimonio.

Todo ello es pecado para el Islam. En el último caso por eso ellos aceptan la poligamia, tan mal vista por nosotros.

Hace años, una asociación de Mataró, recomendaba no ir a la fiesta de les Santes de Mataró, la fiesta mayor de la localidad, porque la música era pecado.

Y hay todavía otra cuestión dificulta la integración: cuántos más inmigrantes, menos posibilidades de integrarse. No hay necesidad. ¿Para qué?

Te integras si estás sólo. Como los niños que van a estudiar inglés en verano a Londres. Como están siempre entre españoles no aprenden un borrajo.

Recuerdo que hace años, Albert Om, en su programa El Convidat entrevistó a una escritora de Vic de origen magrebí, Laila Karrouch.

Su padre mostró fotos de su llegada a Osona en los años 70. Iba vestido con americana y corbata, como era habitual entre los hombres en aquella época.

En cambio, durante la grabación, apareció con vestimenta marroquí. ¿Por qué? Porque en la capital de Osona son ya más de un 36%. Se siente como en casa.

Pero lo cierto es que la inmigración se ha desparramado por toda Catalunya. La mayoría de localidades catalanes tienen entre un 15 y un 25% de inmigración.

Lleida un 20%, Santa Coloma de Gramanet un 22%, Figueres un 27%, El Vendrell un 15% -y ya ven que problemas-, Palafrugell un 22%, Manlleu un 23%.

Y me dejo las comarcas de Ponent: Alcarràs, que ahora está de moda, un ¡31%!

En algunos casos -como Salt, en Girona- casi el 40%, un porcentaje muy elevado que sin duda dificulta la integración.

El alcalde de Manresa, también de ERC, acaba de ceder por ejemplo el Palacio Ferial para el final del Ramadán. En la capital del Bages también hay muchos: un 20%.

 Recuerdo que una de las primeras visitas de Pere Aragonès fue también a Manresa.

 

mezquita1.jpg Pere Aragonès en su seva visita a la mezquita Al Fath de Manresa

 

Pero no a visitar la Seu -al fin y al cabo este año se celebra el 500 aniversario de la fundación de los jesuitas y yo soy agnóstico- sino a una mezquita.

En fin, termino, yo creo que tenemos un problema y que dentro de veinte años podemos estar como en Francia.

Ha ganado Macron pero Le Pen ha sacado más de un 41% de los votos. No todos sus votantes tienen que ser necesariamente racistas, fascistas o islamófobos.

Al contario, se nutre de clases medias e incluso clases populares. Los antiguos votante del Partido Comunista francés ahora votan el Rassemblement National.

Aunque la verdad es que un día me fui de visita a las banlieues de París -Saint Denis, entre otras- y no me pareció tan mal la situación.

Quizá porque no vi más chilabas que en Martorell.

Por eso, espero que un día no tengamos un disgusto.

O que, en las próximas elecciones, no salgan los de Vox y al alcalde se le acabe la mayoría absoluta que ha gozado tan holgadamente durante esta legislatura.

En cierta manera él se lo habrá buscado. Nuestras autoridades -y la inmensa mayoría de medios de comunicación- siempre miran hacia otro lado en el tema de la inmigración.

En buena parte porque no conviven con ella. En Sant Cugat eran partidarios de refugees welcome y en las municipales del 2015 la CUP quedó segunda.

Pero luego que no se quejen.


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Celebración del Ramadán en el barrio de Sant Roc de Badalona en el año 2012. La foto la hice yo mismo.

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18 Comentaris

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#15 Yomismo, Sevilla, 07/05/2022 - 02:19

Pero la mayoría de catalanes votan la islamización y desaoarición étnica y cultural de Cataluña si no quisieran esto dejarían de votar a partidos como Izquierda musulmana de Cataluña, Junts per CASH, PODEMOS llenar Cataluña de musulmanes, CUP, PSC, el Partido antipopular o CIUDADANOS, todos partidos globalistas2030 filoislamistas.

#14 A., Barcelona, 05/05/2022 - 22:31

"En fin, termino, yo creo que tenemos un problema y que dentro de veinte años podemos estar como en Francia." 20? No tens ni idea Rius. En 10 estarem com allà. Això sí, sempre podrem dir que la culpa és de MadriTTT i el neoliberalisme. I tant panxos.

#13 Protágoras, bcn. España, 04/05/2022 - 11:08

El islam, no es una religión, sino una doctrina político-religiosa medieval, incompatible con la democracia y la libertad de expresión (nadie se atreve a hacer chistes de Alá) que sostiene que la política esta subordinada a la religión y persigue que las democracias sean sustituida por teocracias.

#12 Ojotuerto, Calafell.TAB, 04/05/2022 - 08:31

Una enchufade comentaba lo desagradable que eran los "españoles" y lo educados que son los musulmanes. (Si juegan en casa !!! Mucho resentimiento contra Occidente, pero son una máquina de gestoría y extracción de los recursos públicos). Un "ERC de carrer' se reía de las caperuches de el Vendrell (cosa de charnegos).

#11 VRaptor, Alicante, 04/05/2022 - 00:22

En unos pocos años ya no existirá el problema en las escuelas públicas del bilingüismo, la enseñanza se hará en lengua islámica y en la zona de Vic tendrán que hacer embutidos de cordero o llegado el caso de camello. Adiós a los jamones, las cervecitas, la ratafia, al cava, eso ya sin hablar de otros líquidos más espirituosos. Que vida os es