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La Punteta · 20 de Febrer de 2019. 07:41h.

JOSÉ GONZÁLEZ

Mi manual de residencia porque yo lo valgo

Aún no estamos a mitad de semana y esto promete, amigos. Hoy mismo se ha presentado el magno libro de las andanzas de Sancho Pédrez por las llanuras de Moncloa  entre vuelo y vuelo. Célebre será para siempre su capítulo inicial con la trascendente, a la par que arriesgada, medida de geopolítica que supuso cambiar el colchón de la cama principal del palacete. Cuán grande fue el arrojo mostrado con ese un nuevo estilo de gobierno de común acuerdo con la consorte. Y aun contentos tenemos que estar ya que el cambio de colchón no pasó por el consejo de ministros.

Ya no me quedan dudas. Se está creando una neolengua en política con barra libre para elevar la tontería a mensaje trascendente. A ver quién la dice más gorda es el lema que coge el relevo a la clásica chabacanería derivada de reemplazar el verbo decir por tener en esa misma frase. Y qué quieren que les diga: casi prefiero lo chabacano a lo estúpido. Por mor de esa maldita nueva lengua, también para coronarme como cronista de éxito, me he permitido titular este artículo como “Mi manual de residencia porque yo lo valgo”. Espero que mañana mismo venga algún editor a publicarme mis líneas de fortuna. Si es así yo le perdonaré que no me hayan enviado antes un “negro” a escribirlas también.

Mi manual de residencia empieza y termina conmigo en un hotel de 5 estrellas todo incluido y todo gratis para el nene. Y conste que lo paso fatal con la carga que me ha caído cada vez que pienso que me he de tirar 10 meses en el “resort” y luego valorarlo para el “Trip Advisor”. Sufro tanto con el enclaustramiento entre el spa y el jardín que casi no paso tiempo en la habitación. Me tiro días y días viajando y así, como quien no quiere la cosa, voy probando otros hoteles de 5 estrellas. No sin grandes sacrificios voy a la boda de mi cuñado a La Rioja con un helicóptero. A regañadientes acudo a los conciertos en Castellón y me cuelo en el “backstage” como un triunfito. Y pienso, coño, que si me dejan el micrófono estos chavalotes hubieran flipado con mi directo (a la cartera de todos, aclaro).

Ahora van -¡malditos roedores!- y me dicen que pueden echar del hotelito pese a haberle dedicado mis buenas opiniones. Valoro las instalaciones, el restaurante y los animadores con un 10/10 y me espetan que no me aprueban mis cuentas. Dicen que mis cuentas son sólo mis cuentos. ¡Qué oprobio!, no me merecen entre su clientela. No sé si volveré a este hotel cochambre de desagradecidos. Bueno, déjenme que lo piense y quizá pronto les cuente cómo fue aquel día en que tomé la dura decisión de cambiar de ambientador del lavabo de la Moncloa. Eso fue, recuerdo, en mitad de una cumbre de la Unión Europea.

Pero no se vayan todavía que la semana no se agota con el librito de las aventuras de Fray Falcón de Benicássim en Moncloa Crest. Y denlo duro a su lectura que ahí descubrirán, entre otros prodigios, que el presi y su biógrafa confunden a San Juan de la Cruz con Fray Luis de León. Se equivocan a propósito de una frase célebre pronunciada por este último y que el tándem de la resistencia pone en boca del primero. Ya sólo faltaría que la edición de este nuevo Petete la hayamos pagado los contribuyentes. Y pelillos a la mar puesto que mañana nos viene otro de los episodios nacionales llamados paros de país. Vamos ya por la tercera edición y no mejoramos la oferta de cerrar casi todos los centros educativos, desmontar el servicio de los ambulatorios y  cortar cuatro carreteras y dos vías, cabreando a todo quisqui, excepto a los estudiantes adolescentes y a los cedeerres con su sequito.

Ya es hora de pararlo todo de una puñetera vez. Propongo que cerremos TV3, Cataluña Radio  y perdamos la llave si se puede. Cortemos los accesos a Montserrat y al Camp Nou por el tiempo que haga falta. Sólo así conseguiremos que sea un paro de país y que no parezca, digamos, un pavo de París. No dudo de que alguien acabará llamándolo de ese modo tan divertido si algún juez, algún día, le pregunta por qué se impidió la libre circulación y el derecho al trabajo de miles de personas. Me temo que eso es lo que  sucederá de nuevo con la previsible inacción, por órdenes políticas, de la policía encargada de garantizar los derechos de todos y no sólo de una parte de la ciudadanía. Que siga la fiesta que tú y yo pagamos.

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2 Comentaris

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#1 Emi , Sta Coloma de Gramenet, 21/02/2019 - 22:30

Si González tan genial como siempre

#1.1 José González, Barcelona , 23/02/2019 - 10:08

Celebro que le haya gustado el artículo de opinión y le agradezco su halago, Emi. Que tenga un buen fin de semana. Saludos!