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La Punteta · 23 de Maig de 2020. 09:00h.

LUIS CAMPO VIDAL

Escriptor

Mi país soñado. 6ª Entrega

El discurso terminó dando un número de teléfono de contacto. Ese teléfono era distinto en cada uno de los al menos 185 puntos de emisión del mensaje y fue aportado por los voluntarios que lo emitieron, además se hicieron públicas dos direcciones de correo electrónico, las mismas en todos los repetidores. El objetivo era establecer un canal de contacto para aquellos que quisieran sumarse a BANZAI pudieran hacerlo.

Una hora más tarde, a las 21:00 y a través de youtube se volvió a emitir el mensaje y se dio paso a una conversación en directo entre tres personas de nuestro grupo, cada una de ellas conectada desde su casa con la voluntad de ampliar información sobre BANZAI y responder las preguntas que los espectadores enviaban por chat.

La responsabilidad de aparecer en pantalla la asumieron dos mujeres, Blanca y Maryla, y un hombre, Carles. El número de seguidores de esta emisión fue creciendo exponencialmente hasta llegar a los 30.000. El evento quedó grabado y colgado en la red para todos aquellos que habían llegado tarde, o los que quisieran volver a verlo con más calma.

EL ORGANIGRAMA BEREBER

El tsunami de llamadas, WhatsApp y correos electrónicos no se hicieron esperar. Antes de que acabara el discurso por los altavoces, los 185 números de teléfono que se habían asignado a cada una de las diferentes demarcaciones quedaron prácticamente colapsados recibiendo llamadas y mensajes de WhatsApp. Las dos direcciones de correo electrónico se llenaron de e-mails un poco más tarde. Hasta que uno de los dos buzones de los e-mails llegó a saturarse.

Tras los minutos de aplausos, los organizadores nos conectamos por videoconferencia a través de la plataforma Zoom, estábamos impresionados por la monumental acogida de la idea.

—Llegan ríos de WhatsApp —dijo Raimon que había puesto a disposición de BANZAI uno de sus números de teléfono—. La mayoría de los mensajes nos piden que ampliemos información, pero algunos ya quieren apuntarse a cualquier iniciativa. Se nota que hay hambre por actuar después de tanta inactividad en el confinamiento.

—A mí, incluso me llegan mensajes de amigos que viven en zonas donde no se ha escuchado el discurso y quieren oírlo. Son territorios que no figuran en el mapa de nuestros 185 repetidores —dijo Carles.

—Eso tiene una explicación. El mensaje habrá sido grabado por algunas personas y ha corrido por la red.

—Sí, al ser corto, lo han reenviado por WhatsApp y Twitter a sus grupos. No os extrañe recibir llamadas a nuestros móviles en las próximas horas. Querrá decir que, se ha reenviado el mensaje con vuestro número de teléfono enganchado y les va llegando con retraso.

Maryla desde un pueblo del Vallés, era la encargada de dirigir la gestión de la base de datos. Diez informáticos, algunos pertenecientes a BANZAI o voluntarios que se habían enrolado a última hora, se ocupaban de introducir las fichas de inscripción. El trabajo se acumulaba, pero era cuestión de poco tiempo tener un listado de futuros colaboradores, o al menos de personas que estaban interesadas en hacer algo, lo que fuera.

—Vamos a organizar a los inscritos por territorios, cada altavoz definirá un territorio, también por edad, y profesión. Lo que más necesitamos en estos momentos son informáticos de alto nivel. Estamos desbordados, parecemos una tribu bereber —dijo Maryla.

—El problema es ¿cómo seguir? Quizás nos hemos precipitado al lanzarnos de forma tan temeraria sin prever una respuesta tan masiva, ni saber cuál es el siguiente paso que daremos mañana —planteó Carles.

—Si hoy hemos emitido desde 185 altavoces, mañana deberían ser dos mil —auguró Raimon.

—Yo creo que si cada persona que nos ha contactado conecta mañana sus altavoces podemos llegar a una cifra de entre cinco y ocho mil puntos de emisión —intervino Maryla la que mejor sabía cómo podía evolucionar el flujo de nuevos inscritos en BANZAI.

Los comentarios iban aportando nuevas ideas para hacer más rica la cosecha.

—Pero no todo el mundo tiene una cadena musical con amplificador. Yo creo que la comunicación debería ser ON LINE.

—Propongo hacer más webinars. Es decir, una mezcla de Web y seminario. Ya sabemos que los americanos acostumbran a fundir palabras.

—De acuerdo, pero no olvidemos la brecha digital. Los que no tienen acceso a internet, y estoy pensando en los viejecitos que viven solos y quizás son los que más nos necesitan.

—Sería genial disponer de las listas del censo. Es la única manera de saber quien vive en cada casa.

—Eso es complicado, casi estaría mejor que nosotros elaborásemos nuestro propio censo con una serie de datos: nombre y apellidos, sexo, domicilio habitual, fecha de nacimiento y profesión.

—Nuestro primer objetivo son los ancianos. Especialmente aquellos que viven solos, los que necesitan de nuestra ayuda. Creo que en el discurso de mañana debería explicarse las medidas que vamos a poner en marcha.

—Las primeras destinadas a los más desfavorecidos y que sufren más la pandemia.

—Ha sido una gran idea emitir un discurso a través de los altavoces, como si fuéramos una gran emisora de radio.

Al terminar la videoconferencia recibí la llamada de Carles.

—Lo que ha dicho Maryla tenía bastante razón. ¿No estaremos construyendo una organización bereber? ¿Caótica? Estamos desbordados en nuestro primer día de actividad. ¿No sería mejor detenernos, reflexionar y crear un movimiento planificado?

—Es posible, pero perderíamos impulso. Estamos creciendo exponencialmente, y debemos aprovecharlo. Pasamos de 10 personas ayer por la mañana a 185 esta tarde, y quizás mañana seremos seis mil. Hemos de aprovechar que despegamos a propulsión.

—Sí, pero es un gran riesgo. No tenemos organigrama, ni una estructura lógica. Tomamos acuerdos por consenso, pero nadie nos garantiza que vaya a ser así en el futuro. Esto puede explotarnos en la cara en cualquier momento.

—Tendremos que aprender a vivir en el caos. El caos nos hace fuertes.

—Si, como la película de los hermanos Marx, “El Hotel de los líos”. Al conserje lo colocan como camarera de habitaciones, al chofer a preparar cócteles en el bar. Y cuando alguien le advirtió de que aquello no iba a funcionar nunca, Groucho le dio la razón, y dijo más o menos: No funcionará, pero será divertido.

—Vivimos una situación anormal, extraña. No podemos actuar siguiendo las reglas tradicionales. Hemos de improvisar, lo cual no significa actuar a ciegas y a locas. Necesitamos diseñar nuestro siguiente paso hora tras hora. Quizás desde fuera parezca que somos una tribu bereber o que vivimos en el caos, pero creo que contamos con toneladas de inteligencia en nuestras filas.

—Sí, tú lo tienes claro… Bienvenido Mister Caos.

 

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1 Comentaris

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#1 Juan Jose García, Cunit, 24/05/2020 - 16:40

Yo me haría con conocimientos básicos de Logística.Civil,o militar.Y de planificación.
Ya sabeis,objetivo maximo,calendario,objetivo secundario,medios disponibles,medios accesibles
lo mínimo aceptable,y perfil de lo que se considera un fracaso.Y vuelta a empezar.
A medida que avanceis,necesitareis una Intranet de mando y control.