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La Punteta · 10 de Setembre de 2020. 19:45h.

JOAN FERRAN

Joan Ferran

Modelo 'Junts'

Las purgas en el seno del Govern continúan. Aun resuenan en el aire los lamentos de Buch, Chacón y Vilallonga, que ya comienzan a oírse los llantos del sotogoverno.
Puigdemont y su vicario Torra, no sólo han pergeñado el asalto al PDCAT, sino que también juegan a erradicar la disidencia en la administración catalana. Dudo que al fugado y su chambelán en el Pati dels Tarongers, les haya dado alguna vez por leer el “¿Qué hacer?” de Lenin. Sí, me refiero a aquella versión, que incluye en sus primeras páginas un fragmento de la carta que Lasalle dirigió a Karl Marx en 1852, donde dice “La lucha interna da al partido fuerzas y vitalidad; la prueba más grande de la debilidad de un partido es la amorfía y la ausencia de fronteras bien delimitadas; el partido se fortalece depurándose”.

Sospecho que los mandarines de Junts se identifican más con la versión estalinista de la cita (1921) a la que el político soviético añadió: “ante todo, la calidad; luego, la cantidad”. No hay lugar a dudas, para ellos y el georgiano, la calidad se mide con la fidelidad ciega.

Depurado el Govern, y laminado el partido, Junts ya está en condiciones de convertirse en una Isla Tortuga donde puedan recalar todo tipo de piratillas y personajes variopintos de la política catalana. Junts quiere ser un partido transversal y atrapalotodo -o “escoba”, según terminología británica- y es posible que lo consiga. Acudirán a Junts tránsfugas reincidentes procedentes de cien partidos, seudointelectuales que en sus años mozos leyeron a Vladimir, políticos ultra liberales ligeros de lengua pero no exentos de equipaje, buscadores de poltrona necesitados de cariño y escribas y artistas en horas bajas… La supuesta transversalidad de Junts lo admite todo. En los muelles de Isla Tortuga se puede desembarcar sin problemas, no cuenta el pasado si se adula al marqués de Waterloo.

El modelo de Junts busca la condensación, la capacidad de hermanar bajo un mando único ideologías opuestas, la amnesia selectiva. Quizás por ese intento de sincretismo forzado, la depuración de los discrepantes y todo lo demás, Joaquín Luna detectó que en Catalunya actúa un personaje al que se puede denominar Juan Domingo Puigdemont. Un tipo con una receta que tiene consecuencias: “la de joder al país para ganar las elecciones”.

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2 Comentaris

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#2 Pepe, Alacant, 11/09/2020 - 11:23

Los enemigos de mis enemigos, son mis amigos. Pero si con esos nuevos amigos hay discrepancias irreconciliables, al final, la alianza acaba terriblemente mal. Es una lección de la Historia, que se repite una y otra vez, y nadie quiere aprender.

#1 M Pilar, Barcelona, 11/09/2020 - 09:33

Está muy claro lo que quieren, ¿mejorar la vida de todos los catalanes? no, mantenerse en el poder como unas sanguijuelas sin importarles para nada la vida de los ciudadanos.