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La Punteta · 3 de Juny de 2019. 10:39h.

JOSÉ GONZÁLEZ

No cruces el Río Amarillo, forastero

Me dice el médico que tengo una alergia selectiva y grave causada por la presencia de tanto plástico amarillo por todos lados. Le dije que creía estar vacunado contra ello porque una de las primeras canciones de las que tengo memoria es “Yellow submarine” de The Beatles. En mi casa teníamos el vinilo (plástico)  y recuerdo que el submarino de la portada de ese Long Play era amarillo chillón. Lo ponía en un tocadiscos marca “Cosmo”  a 33  r.p.m. y era una delicia. No tenía nada de alergias e incluso tarareaba feliz el estribillo. Está claro que aquellos eran otros tiempos en que el Río Amarillo no inundaba toda Cataluña. No como ahora que lo encharca todo pese a que solo abastece a la mitad de los regantes, digo votantes.

Ahora mismo he llegado a un triste punto en que se me ha amargado incluso el recuerdo de los dibujos animados del Oso Yogui, con su parque de “Yellowstone”, su amigo Bubu y el guardabosques Smith. Todo lo que se relaciona con el color amarillo me ataca al equilibrio personal y ya le estoy pillando manía incluso a los taxis de Barcelona. Y a los limones mismos, que ayer tiré a la basura cinco de ellos que había en la nevera sin motivo alguno.

Ya imagino este verano cuando algunas playas se llenen de lazos y cruces amarillas para ofrecer a los veraneantes un día de camposanto y republiqueta, un ascazo de día se mire como se mire. Quiero creer que serán pocos los espectáculos que se nos ofrezcan y que los activistas de la fiebre amarilla irán pinchando como el pobre Chino Cudeiro en Humor Amarillo.

Aunque me temo que los turistas que cruzan el Ebro ya saben que para ellos es una especie de Río Amarillo. De ahí hacia arriba y hasta los Pirineos corren el riesgo de asistir a los feos shows del poder amarillo que, ya saben, ocupa la calle cuándo y cómo le apetece. Cataluña, República de la Ictericia puede ser la nueva campaña de la Generalitat para atraer al turista, tras las desafortunadas anteriores de la República de los Helados o la Dinamarca del sur, entre otras lindezas de la mercadotecnia de patio de colegio.

Paseo por la calle y veo lacitos pintados en el suelo, lacitos colgados en los árboles o en las farolas y me da urticaria. Y ya ni les cuento cuando se trata de un edificio público del que se hayan enseñoreado los amarillistas, sin pudor ni respeto por otros ciudadanos que no cruzamos el río ni que lo digan los Tam Tam Go.  En los balcones o ventanas privados, nada que objetar. Cada miembro de la tribu del Río Amarillo es muy dueño de hacernos saber que ya lo ha cruzado, e incluso de marcar su territorio. Hay otras especies que también lo hacen con su agüita amarilla. Lo  he visto en “National Geographic” y les funciona.

Es un desastre anunciado: no puedo acabar un párrafo sin escribir el término amarillo demasiadas veces.  Ahora mismo estaban viendo en casa la peli de El Mago de Oz y acabó de lanzar el mando de la tele a la pantalla.  He visto y oído no sé qué del camino de baldosas amarillas y he presentido que la dulce Dorothy iba camino de la perdición. Me he cargado la tele pero he salvado a Judy Garland de caer en el barranco, amarillo también presupongo.  No hay pena, misión cumplida. Me voy rápido al Media Markt que todavía son los “Red Days” y hay buenos precios. Después viene la “Yellow Week” y dicen que te colocan la mercancía estropeada, eso sí muy bien envuelta con un lacito de ese color, de ese mismo.

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3 Comentaris

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#3 José González, Barcelona, 27/06/2019 - 18:20

Gracias, Jordi Parri y Sarah, por vuestros comentarios al artículo. Un saludo cordial y que tengáis un feliz verano.

#2 Sarah, Tabàrnia, 04/06/2019 - 08:50

Nunca decepcionan tus artículos, que leo ávidamente. Divertidísimo y tan acertado como de costumbre. Sólo añadir que cuando me cruzo por la calle con alguien que -con todo el derecho del mundo, sólo faltaría- luce su lacito amarillo en la solapa... pffff ¡supone un esfuerzo enorme no prejuzgar y asignarle directamente la etiqueta de necio/a!

#1 Jordi Parri, Granollers, 03/06/2019 - 12:28

Excelente artículo entono humorístico y sarcástico que refleja el sentir de la mayoría de los que nos consideramos no independentistas. El azul falange también qenera rechazo, pero hoy por hoy es mucho más bonito que el amarillo gilpista