La Punteta · 23 de Juny de 2021. 09:00h.

RAFAEL ELÍAS

Norma

Algunos recordarán, cuando el nacionalismo iniciaba sus tejeduras (inicios de los años 80), a un personaje femenino —un dibujo publicitario— llamado Norma, cuya misión era machacarnos para que habláramos en catalán y no en castellano, que eso de decidir entonces no estaba bien visto. “El català, cosa de tots”, decía la Norma. Mi profesora de Filologia Catalana en COU, años más tarde, ponía esa frase como ejemplo de error gramatical. Decía que lo correcto era “el català, cosa de tothom”, no “de tots”. Conviene reseñar que entonces aún no existía la chaladura “tots/totes”. A todo esto, la Norma añadía en sus anuncios: “com destrossa el català la gent que l’hauria de parlar bé!” Mi profesora estaba de acuerdo en eso.

“Sóc la NORMA”, decía la joven insistentemente, que ya sabemos que las cuestiones de propaganda son importantes en todos los regímenes nacionalistas que en el mundo han sido. La historia nos cuenta que alguno de esos regímenes ideó incluso hasta un Ministerio de la Propaganda. Propaganda para “eixamplar la base”. Propaganda para engañar a los de fuera. Propaganda para engañar a los de dentro. Propaganda para gestar el odio al castellanoparlante. Propaganda para odiar al andaluz y al charnego. Propaganda para identificar lengua y nación.

La Norma era una joven de apariencia jovial, que inundó las marquesinas y los muros de las calles catalanas aquellos años. Sin embargo, tras su sonrisa cándida, algunos vislumbraron el inicio de una operación compleja y terrible para Cataluña. Uno de los que supo detectar esa urdimbre a tiempo fue, como explicaré más abajo, el escritor barcelonés Juan Marsé, que, casualidad, ha sido recientemente citado por Pedro Sánchez durante su publirreportaje sobre los indultos. Citar a alguien da a entender que ese alguien piensa como el que habla. Como si Marsé hubiese estado a favor de indultar a los golpistas, vamos. De las sucesivas declaraciones del escritor a lo largo de los años es fácil deducir que no lo estaba. Mucha jeta Sánchez de citar a un fallecido que no puede rebatirle ni defenderse.

El presidente del Gobierno, decía, ha recordado a Marsé, y lo ha hecho citando el título de su primera novela, “Encerrados con un solo juguete”. Ha dicho Sánchez:

“Encerrados con un solo juguete, como diría el genio catalán Juan Marsé” (sic).

La oración no tiene mucho sentido, amén que citar un título de una novela en lugar de una frase relevante es indicador de que uno no se ha leído el libro. Es como proclamar a los cuatro vientos, con posado intelectual y gesto solemne:

“Como diría el genio catalán Juan Marsé, últimas tardes con Teresa”.

Y quedarse uno tan pancho. Pues no. Que el discurso de Sánchez es absurdo, vale, pero el tema no va así. Aunque, por lo menos, hay que reconocerle que no dijera “Encerrados y encerradas con un solo juguete”.

Volviendo a la Norma, su principal virtud fue, sin pretenderlo, convertirse en un personaje fundamental de una novela de Marsé: “El amante bilingüe”. En la novela, la Norma es Norma Valentí i Soley (compartiendo el segundo apellido de Jordi Pujol), una mujer nacionalista de familia burguesa, pero de pensamiento progre, que trabaja en la oficina de Normalització Lingüística de la Generalitat atendiendo consultas telefónicas.

Norma es descrita por Marsé como una mujer con gafotas de miope, pero atractiva y de culo imponente. Norma tiene una vida secreta, y es que, tras su exacerbado nacionalismo, le ponen los charnegos, andaluces y murcianos. El marido de Norma la pillará in fraganti con un limpiabotas, “un charnego rematado”. Ahí comenzará el descenso a los infiernos del protagonista, Juan Marés —el otro yo del autor—, iniciándose un relato repleto de pasajes que bien podría haber aprovechado Pedro Sánchez para sus citas, como éste que sigue:

“Marés era un hombre de cincuenta y dos años, pero aparentaba menos debido a la caricia del fuego, desde que un grupo de exaltados nacionalistas catalanes que recorría las Ramblas en manifestación (...) lanzó un cóctel Molotov (...) que le dejó el rostro y las manos de seda”.

Vemos cómo la percepción de la violencia ultra no es cosa nueva. Recordemos que la novela es de 1990. No sé si Sánchez habrá pasado del título.

Sigamos con un episodio ciertamente explicativo de la realidad nacionalista vista desde los ojos de Marsé —sin ánimo de destripar la novela—. En un capítulo se rememora la infancia del protagonista y su actuación en una obra de teatro clandestina, donde se representa la leyenda de Sant Jordi. Allí, a falta de dragón, a él le toca ser una suerte de bicho arácnido, cuya única función es la de ser ensartado por la lanza del héroe catalán. En el ensayo previo, el director le conmina a que las pocas palabras que le asigna el guion las recite con el mayor acento charnego posible. Revelador.

Ni qué decir que el libro cayó como un tiro en las tripas de los círculos nacionalistas. Verse reflejados en el veraz espejo de la literatura no les sentó nada bien. Pero el tiempo y la propaganda todo lo pueden, y hoy Juan Marsé ya es Joan Marsé, tal como pudo escucharse en el Telediario 2 del canal 24h de... ¡TVE! la noche del 21 de junio, de igual manera que Enrique Granados es ahora Enric Granados o Jacinto Verdaguer es Jacint Verdaguer. Y ojo con que alguien discuta esto, que a ése no lo indultan.

Ayer, al caer la tarde, me crucé con Norma. Al principio dudé, que el paso de los años se nota, pero un segundo vistazo me confirmó que era ella. Bajo el pelo corto y cano se mostraban unas gafas de pasta, de miope, y, tras ellas, la misma mirada, el mismo trasfondo inquietante. Había perdido la frescura de su juventud y el culazo otrora respingón. Rondaría ahora los cincuenta y largos, pero era ella, sí, y bajo su brazo llevaba la misma carpeta, con sus pegatinas de “el català, cosa de tots” y otros nuevos, de Òmnium y la ANC. La carpeta albergaba papeles cuyas esquinas asomaban por fuera. Quién sabe lo que contenían. En su blusa de lino —XXL ahora—, un gran lazo amarillo pinchaba la teta izquierda y una chapa por los presos la derecha. La acompañaba un hombre, era algo más joven que ella, un tipo alto, que se me antojó clavadito a Pedro Sánchez. Ella sonreía con gesto de satisfacción.

Los seguí con la mirada, hasta que los perdí en un callejón sin salida, donde entraron los dos, juntos y de la mano, en un viejo portal, húmedo y oscuro como la noche misma, dispuestos a hacer Dios sabe qué.

 

“Escribo en castellano porque me da la gana (Juan Marsé)”

 

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5 Comentaris

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#3 pepe, andorra, 01/07/2021 - 11:39

ustedes hablaran castellano, q es la lengua de castilla, al igual q el toscano la de la toscana, pero yo hablo español, q es la lengua de todos los españoles, de la misma manera q los italianos dicen q hablan italiano y no toscano. Si se dice castellano en lugar de español, les haces el juego a los separatistas,igual q si no dices Lérida en español

#2 Ciseta Vilaplana, La noia filòloga, 30/06/2021 - 20:23

Ojalà que tothom fes cas de les recomendacions de la Norma!! Jo em considero una discípula seva!!

#2.1 pepe, andorra, 01/07/2021 - 11:41

cap problema, siempre y cuando la gramática no se mezcle con la politica de la forma tan chusca como lo hacia la susodicha......Los q la sufrimos y descubrimos q en Francia no habia la asignatura de lenguas regionales, solo esperabamos q no fuera a peor....Pero vaya si fue a peor......Saldran medio lelos,pero sabiendo valenciano del norte.

#1 Onofre de Dip, Barcelona, 23/06/2021 - 14:16

Recuerdo un anuncio: iba Norma por la calle y, de pronto, se encontraba con una pintada que decía: "¡Arriba España!". La nena tachaba el "arriba" y en su lugar escribía "amunt". Al adolescente que yo era le pareció ingenioso. Simplemente, porque no entendía que a sus padres aún les parecía pronto para tachar la palabra "España".

#1.1 Decebut, bcn (tbn), 30/06/2021 - 20:27

En alguna viñeta incluso se atrevía a corregir el español de los castellanoparlantes: Unos niños decían "pescados" y ella decía que, como estaban vivos, eran "peces". Para que se viera que los castellanoparlantes eran unos incultos (por si no tenían bastante con ser castellanoparlantes).