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La Punteta · 6 de Novembre de 2018. 19:43h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Oriol, el indepe bueno

 

Como Valentí Puig o mi amigo Joan Llorach -éste último me permitirá la indiscreción- tengo mis dudas sobre Oriol Junqueras.

Que conste que, de todos los líderes del proceso, es probablemente el que mejor me cae.

Para nada comparable a Puigdemont, Torra o incluso Mas.

¿A quién le puede caer mal el líder de ERC con esa pinta de bonachón que tiene?

Es como Joan Tardà, que yo creo que cae bien a todo el mundo.

Incluso a sus detractores.

Aunque, en este caso, el Polonia ha ayudado a suavizar su imagen.

Pero a lo que íbamos.

Parece que se ha iniciado un proceso de beatificación de Oriol Junqueras.

De subida a los altares.

Ahora sería, por decirlo de algún modo, el independentista bueno.

El que nos tiene que sacar del atolladero.

Él también contribuye a esta imagen.

A diferencia de Puigdemont, dio la cara en el Supremo y no salió huyendo escondido en el maletero de un coche.

Ni siquiera se le ha oído una palabra de reproche hacia al expresiente.

Lleva lo de la cárcel -¡alguien que ha sido vicepresidente del Govern!- con notable entereza.

¡En sus ratos libres escribe libros infantiles!

Yo creo que sus convicciones religiosas ayudan.

También debe de haber un cálculo a largo plazo.

La idea de que, tras una larga condena, nos llevará a la independencia.

Personalmente no estoy tan convencido.

Este país ha quedado escindido en dos.

Y tengo mis dudas sobre el personaje.

El hombre y el político.

Aquella noche infausta en la que Puigdemont se debatía entre convocar o no elecciones, Junqueras puso pegas.

Lo corroboraba recientemente el portavoz de ERC en el Parlament, Sergi Sabrià, en un programa de radio (1).

Le dijo a Puigdemont: “president, convocar elecciones sólo lo puede hacerlo usted pero que quede claro que esta decisión no la comparto en ningún caso”.

Luego estaba Marta Rovira dando la vara.

Hasta lo han publicado en el Ara (2), el diario más próximo a Esquerra: “Rovira no se ahorra reproches. Llega a acusar a Puigdemont de traicionar a los suyos”.

Parece que iba por Palau persiguiendo el presidente. Y diciéndole que, si convocaba elecciones, le dirían botifler hasta en el último pueblo de Catalunya.

Ahora está en Suiza. Presuntamente.

Bueno, ¿Y Junqueras que hacía en ese momento?

¿Mirar hacia otro lado? ¿Por qué no impuso sus galones?

¿Uno ejercía de policía bueno y la otra de malo? ¿Querían cubrirse las espaldas? ¿Salvar a ERC de la quema?

Con Junqueras no sabes nunca si va o viene.

Lo digo por experiencia.

Recuerdo un día en que comimos juntos, a instancia suya, en el bar del Parlament.

Era un martes. Lo había estado apretando en la rueda de prensa de Govern. Compareció junto a Puigdemont.

Soltaba respuestas kilométricas. De casi cinco minutos. El viejo truco. Así se ahorraba más preguntas.

Recuerdo que le reproché varias cosas.

La primera -y la más simple- que compareciése junto a Puigdemont. O que diésen conferencias conjuntas los dos además de Romeva. En Bruselas o en Madrid.

Incluso a pesar de que a él le beneficiaba.

“El presidente de la Generalitat es el presidente de la Generalitat, no puede hacer conferencias en grupo”, creo que le dije.

“No lo he visto hacer ni a Pujol ni a Maragall ni a Montilla ni a Mas”, añadí.

Fue el reproche más suave que le hice. El resto me los callo. Al menos por ahora.

Pero parecía que me daba la razón.

Creo que ayuda, y no lo digo con malicia, ese defecto visual que tiene.

No sabes si te mira y asiente o simplemente surt per peteneres (sale por la tangente).

Yo creo que Santi Vila debió tener la misma sensación en aquella conversación que mantuvo con el líder de ERC en un banco de la capilla de Palau un 24 de octubre y que describe en su libro “De héroes y traidores” (3).

- "¿Hacia dónde vamos, Santi", le preguntó el entonces vicepresidente.

- "Oriol, si no hacemos alguna cosa, esto será un desastre", respondió. La profecía se cumplió.

"Junqueras me escuchó atentamente -añade-, sonrió creo que con complicidad sincera, pero no se comprometió a nada conmigo".

Lo que decía.

¿Es pues Junqueras el independentista bueno? ¿El que tiene que sacarnos del atolladero?

El domingo reconocía implícitamente en una entrevista el “giro pragmático” de ERC y la necesidad de “ampliar la base” (4).

Pero su partido -falto de liderazgo- va dando tumbos. Se debate entre el “independentismo mágico” de Rufián y las acusaciones de “falta de humanidad” de Torrent a Arrimadas.

De hecho, ya tenía fama de ser el independendista dialogante.  Aquellos arrumacos con Soraya que luego sirvieron de poco.

Junqueras tiene que decidir si quiere recoser el país o intentar la independencia a cualquier coste. Incluso con el riesgo de que el país se rompa. Social o hasta territorialmente.

No lo digo por Tabarnia -que también podría ser- sino por la Val d'Aran. Seguro que se queda en España. Mas y Homs ya les dieron una ley en el 2015 que reconocía el derecho a decidir. Si los catalanes sí, los araneses no podían ser menos.

En fin, aquella vieja dicotomía del catalanismo -aunque a otro nivel- entre ser Bismarck o Simón Bolívar.

La decisión no es fácil. Pero espero que la que tome sea la acertada.

Yo, desde luego, me decantaría por la primera opción visto como está el patio.

 

(1) El Suplement, 27 de octubre del 2018

(2) Ara (Equipo de Política): “Set dies d’octubre: les 140 hores que van canviar Catalunya”, 29 de abril del 2018

(3) Santi Vila: "De heoris i traïdors". Pòrtic. Barcelona, 2018. Pág. 87

(4) Ara (Esther Vera): “El judici i la sentència pesaran com una llosa en la història d’Espanya”

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60 Comentaris

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#25 pepe, andorra, 13/11/2018 - 13:49

ni bueno ni malo, solo es un primo q se ha tragado las mentiras de los de CIU y junqueras se ha tragado q los de CIU querian de verdad hacer algo por Cataluña, cuando lo unico q buscaban era a ver q hacia Cataluña por ellos,por ejemplo, el tres por ciento.

#24 opinador, Barcelona, 08/11/2018 - 19:30

el ridículo que hizo este hombre como Conseller de Econòmia fue monunmental, claro que se esperaba de alguien que dejó la carrera de Económicas en primero y se pasó a Historia al no poder aprobar las asignaturas mínimas; su gran suerte, obviamente, es haberse metido en un partido político y ascender gracias a su radicalismo

#22 Sergi , Barcelona, 08/11/2018 - 14:43

El cinismo de Junqueras no tiene limites, es infinito, antes tocaba ir de duro, ahora toca ir de blando, antes tocaba ir de super independentista ahora toca ir de moderado, antes tocaba ir de independencia si o si o si, ahora toca ir de dialogante. Pero todo, como siempre, es mentira.

#22.1 Uno que os lee, Al sur de Waterloo, 08/11/2018 - 15:39

No es algo sorprendente entre los que, como Junki, se mueven entre sotanas: la Iglesia católica lleva bailando esa yenka desde las reformas de Pablo de Tarso, hace dos milenios. De carlistas sociológicos salidos de la Cataluña profunda, como el Santo Subito y demás caciques agrícolas de ERmC, no se puede esperar otra cosa. Del PSOE, igual.

#20 Pepe, Alacant, 08/11/2018 - 08:22

A un político se le juzga por lo que hace, no por lo que parece. A Junqueras se le acusa de rebelión, sedición, conspiración, y malversación, y son hechos, en principio bastante evidentes, poco compatibles con la bondad.

#19 lo siguiente de escéptica, las golondrinas, 08/11/2018 - 07:18

Desgraciadamente cuando uno dice que su adn es diferente, ya no hace falta más. El subtexto es obvio: es diferente porque es mejor. Si no lo dice explicitamente es porque es (muy)feo. La clave es que un individuo del siglo XXI esté t out de la ciencia actual (que demuestra todo lo contrario) y más cerca de la supertición mediaval-fascistoide.