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La Punteta · 8 de Maig de 2020. 08:34h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Oriol, en la isla desierta

El covid lo cambiará todo.

Oriol Junqueras todavía no es consciente.

El pasado 14 de abril, en el 89 aniversario de la proclamación de la República, publicó un artículo en La Vanguardia con el bucólico título de "Construyamos la Catalunya del bien común".

Se apuntaba la mismo mensaje que Waterloo o Torra: España mata.

Lanzaba algunas andanadas.

"Desgraciadamente, y de la manera más cruel, hemos vuelto a constatar ahora que el Estado español no sirve para la ciudadanía de nuestro país. Hemos visto de nuevo cómo este Estado no es útil ni capaz de hacer frente a retos globales. Es lento de reacción, centralista, nacionalista, militarista, oligopolista y desesperadamente ineficiente."

"El Estado español no nos sirve, no es útil a los ciudadanos de Catalunya" insistía antes de terminar con "Buen día de la República”.

A mí me recordó un poco Mònica Terribas con su famoso “bona tarda, ciutadanes i ciutadans de la República Catalana” de aquel 27 de octubre del 17.

Ni siquiera había una pizca de autocrítica. Y eso que las consejerías más cuestionadas -Sanitat y Trabajo y Asuntos Sociales- estaban en manos de Esquerra.

"El Govern está liderando y mostrando una vez más su eficiencia y solvencia, en especial los departamentos más estrechamente impactados por la pandemia", ajeno a la polémica gestió de Sanidad y Trabajo, en manos de Esquerra, sobre todo en el asunto de las residencias".

Apenas unos días antes, el propio Govern había retirado las competencias en la materia a Chakir el Homrani y las pasó a Salud.

El consejero El Homrani todavía no ha dimitido. Ni ha sido cesado. Al contrario, lo tienen cada dos por tres en TV3 a ver si levanta el vuelo.

Antes de ayer hasta daba una entrevista, a página entera, en El Periódico. Al periodista que la hizo se le olvidó preguntar por los residencias.

A fecha de hoy han muerto, de momento, 3.228 personas en estos establecimientos, según las funerarias.

Pero, nada, Oriol a lo suyo.

Me vino a la cabeza también aquella entrevista del 18 de enero en El País. La de “y una mierda. Y una puta mierda”.

“Lo hicimos para poder volver a hacerlo”.

“Nos hemos ganado el deredcho a repetirlo”, insistió.

Grande, todavía no se ha enterado de que -con el coronavirus- el mundo ha cambiado.

Y que él continua en la cárcel. Como el resto de presos del proceso.

El tiempo no pasa en balde.

De hecho su reacción al acuerdo de Ciudadanos con el PSOE no es un ataque de cuernos, es algo más: un grito de desesperación.

Como si Robinson Crusoe, en aquella isla desierta, viera pasar un barco en la lejanía y gritara desesperado: “eh!!! estoy aquí!.

Pero si no le hacen caso ni los de su propio Gobierno. Ha pedido elecciones antcipadas y Meritxell Budó -¡hasta Meritxell Budó!- le ha dicho que están centrados en la pandemia.

Le han perdido el respeto.

Mal asunto, Oriol. Son trece años de condena. Tú mismo.

Y como dejéis caer al PSOE no sé si volverán a ganar.

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11 Comentaris

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#10 Martín Martínez Martínez , B, 10/05/2020 - 17:52

Alguns dels missatges de Junqueras no generen confiança. No está en este mundo. Parece un sacerdote hablando del "Reino de los Cielos".

#9 Capit@n España, Purgandus populus!!, 09/05/2020 - 23:21

Oriol vive en plena Edad Media...El feudalismo le chifla. No cabe otra explicación.

#8 Antonio, Barcelona, 09/05/2020 - 17:39

Ea, ea, ea, el primate se cabrea. Confinate en Poblet y no salgas nunca más de allí, golpista !!!!!!!

#7 Juan Jose García, Cunit, 08/05/2020 - 21:28

Al PSC lo arrastra en su caída Illa y Sánchez.Sin remedio.El Oriol,como el flautista de Hammelin,cuando gire la cabeza
verá que las ratas,hace mucho que no le siguen.Y que no haya Gobierno en la Generalitat,tampoco es grave.Ahora
tenemos y ya ves.

#6 Onofre de Dip, Barcelona, 08/05/2020 - 19:36

Recomiendo al Sr. Junqueras la lectura de "Naufragios", de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, una historia maravillosa de fe y resiliencia. Y también el relato de un viaje personal que convirtió a su autor en otro hombre, muy distinto del que había sido.
Aunque no creo que a Oriol haya fuerza humana o divina que lo cambie.