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La Punteta · 16 de Juny de 2019. 11:35h.

JOSÉ GONZÁLEZ

Pedir política y no querer justicia

Oídas las palabras finales de los acusados en el juicio ante el Supremo, el asunto ha quedado visto para sentencia. Y queda visto -sin más- que para los acusados este trance es un martirologio, una farsa, una venganza, un ataque a la política que dicen ahora  como novedad. Esta última ha sido una idea central en esos discursos finales y no es un asunto menor. Se ha dejado caer la posibilidad de nuevos males futuros, según se destape más o menos la venda de los ojos de la Justicia y se repartan o no delitos y penas. Y ahora piden política.

A buenas horas reivindican que hay que hacer  política aquellos que la negaron de forma temeraria y dolorosa. No se acuerdan de que ellos mismos  practicaron (y practican) una suerte de política del “apartheid”, no ya con otras fuerzas políticas no independentistas sino, de hecho, con más de la mitad del pueblo catalán. Ellos asustaron a los que sufrieron el despropósito de sus actos políticos, ahora negados como si hubieran sido un simulacro. En estos días son los que lanzaron el espantajo los mismos que se muestran asustados por las consecuencias de sus hechos, acechados por su mismo boomerang. Y ahora piden política, la del que se cree mejor que el adversario político.

Hundieron todo lo que pudieron, las instituciones, la economía y la misma convivencia en paz. Piden árnica volviendo a la política, cuando quieren decir que es a su política. A esa que dice que conmigo eres simpático y de lo contrario eres enemigo del pueblo y de la democracia. Intentaron despojar de derechos políticos al parlamento mismo y a toda la ciudadanía, incluso a los suyos aunque no se percataran de ello. Se arrojaron al abismo y parecían felices con su vuelta a la tribu. Fue aún peor porque nos quisieron despeñar a todos por el mismo desfiladero. Y ahora piden política, la que justifique sus temeridades.

¿Para qué política piden espacio ahora?  Sospecho que para la misma política de acoso y derribo que han practicado. No dejan lugar para más acción política que su propia hoja de ruta tan pomposa como descarriada. No tienen un plan para todos, sino una gigantesca suma de “¿qué hay de lo mío?”. Este tinglado de la independencia exprés y a coste 0 fue un invento de unos pocos, algunos de ellos corruptos hasta la médula y con capacidad de modelar una ficción, otros muchos convencidos de antes y otros más,  muchos más, ilusionados por la ocasión y por una propaganda fulera y permanente. Y ahora piden política, la que les haga impunes.

Se diría que muchos votantes compraron un ticket a Ítaca sin ver la nave ni percatarse del fenomenal mareo que llevaban los tripulantes. Todos ellos juntos no eran un pueblo sino solo una fracción de él aunque no quisieron reconocerlo al embarcarse. Y ahí siguen, a la deriva, viendo su TV3 que tiene el favor y el fervor de 1 de cada 5 catalanes. No es mucho pero surte sus efectos una tele que crea universos paralelos, beatíficos u horribles, llenos de felicidad o patrañas, según toca la flauta su director y según le dice a este su pagador. Para llegar a ese paraíso falaz siguen navegando en un barquito que ya habrían de saber que es de cáscara de nuez. Y ahora piden política, la que salve solo a los malos pilotos de la nave y deje a todos en el agua.

Comprobaron que las fuerzas revolucionarias les fallaron. Nunca las tuvieron y fue por su flojera burguesa, en unos casos y de pijos vocacionales, en otros. Una revolución no se hace yéndose el viernes a merendar en un coche oficial (Rufián style)  y  luego a pasar el fin de semana a la segunda residencia del oprimido medio catalán. Con toda esta matraca, apuestan una y otra vez por una ruta infernal en la que, por supuesto, el sueldo oficial ni se toca. Insisten en que sus votos minoritarios pueden tumbar a una mayoría social y, de paso, liquidar a la justicia misma y a la Constitución si se pone a tiro. Y ahora piden política, la que les garantice sus carguitos y sueldos públicos.

Y todo fue, es y será entre sonrisas. La muerte de la convivencia a carcajadas será el logro diferencial del secesionismo nacionalista. Ahí dejo la idea para los alucinados del Institut ese de la Nova Història/Histèria por si se plantean que el Joker es catalán y de ahí a un Batman de Olot, un paso. Pueden estar orgullosos de haber hecho que Cataluña sea una sociedad quebrada donde la fractura social crece sin remedio. De forma temeraria, desde el propio govern se sigue aspirando a triturarlo todo como si quedará alguna cosa por destrozar. Se ha visto y oído en el juicio que ahora ha concluido. Y ahora piden política por temor a la justicia.

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4 Comentaris

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#2 el último que cierre, Canovejas, 02/07/2019 - 13:13

ARTÍCULO DEMOLEDOR...enhorabuena, Sr. González. Suscribo TODO.
Ante la que se les avecina, ahora ya empieza el llanto y crujir de dientes.
Estos "héroes de pacotilla" que se creían inmunes van a conocer el verdadero valor de sus bravuconadas.
Van a tener tiempo para reflexionar y aunque no lo expresen, reconocer en el lío que nos metieron.

#2.1 José González , Barcelona, 08/07/2019 - 13:04

Gracias, apreciado lector, por sus comentarios. Saludos!

#1 Tomas, Barcelona, 23/06/2019 - 07:10

Excelent article que incideix en el nucli dels suposats "arguments" dels qui encara confonen el dialeg amb l'imposiciò I pretenen que la"politica", com ells l'entenen s'imposi a la Justícia democratica I a l'Estat de Dret.

#1.1 José González, Barcelona, 27/06/2019 - 19:41

Agraeixo les teves paraules i celebro el teu interès per l'article, Tomas, i. Que tinguis un bon estiu.