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La Punteta · 2 de Febrer de 2018. 23:05h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Puigdemont en Waterloo

Soldados ingleses, en un simulación en Waterloo

 

¿Han estado nunca en la planície de Waterloo? Yo sí. Bueno, no es una planície, es una pendiente. Engaña un poco. Como la Plana de Vic. En mis años mozos corrí una maratón por Osona y todo eran toboganes.

El tiempo y la meteorología creo que han borrado del mapa la zanja que dificultó la carga de Ney. Pero hagan un esfuerzo de imaginación. Pónganse en la piel de Napoleón: A la izquierda, la granja de Hougoumont, que le tocó a Jérôme Bonaparte. Tenía que ser una maniobra de distracción y fue una carnicería. Los Coldstream Guards se batieron como leones. Sólo superados por la carga suicida de los Scots Greys.

En el centro, La Haye Sainte. Más alejada Mont Saint-Jean. Entre una y otra las fuerzas de Wellington. No todo eran ingleses, también había alemanes. Más bien hanoverianos -entre otros- porque entonces Alemania todavía no existía como estado. Siempre he pensado que el nacionalismo alemán se gestó en las derrotas de Jena y Auerstädt. Luego lo pagamos carísimo. Pero eso es harina de otro costal.

Más abajo la localidad de Plancenoit, por donde llegaron los prusianos. Aquí murió el general Duhesme, el mismo que había entrado en Barcelona en 1808 sin pegar un solo tiro. Finalmente,  en medio la Belle Alliance, donde Napoleón tenía el centro de mando. Wellington y Blücher se encontraron aquí tras la batalla. En Berlín hay una calle que todavía lo celebra.

¿Qué hubiera pasado si Napoleón hubiera ganado en Waterloo? Probablamente nada. Como recuerda el profesor Andrew Roberts en su clásico “Waterloo”, un librito de apenas 100 páginas ideal para entender la batalla (1), tarde o tremprano tendría que enfrentarse a 200.000 rusos, 210.000 austríacos y 80.000 hispano-portugueses. En total, unos 700.000 hombes. Francia estaba ya exhausta.

Napoleón no tuvo su mejor día -hay varias leyendas: desde un ataque de ciclotímia a unas malditas hemorroides- y se mantuvo más bien alejado de la primera línea. Ney tampoco era Murat. Aunque se empeñó en recibir un balazo para limpiar el honor. Aquella frase mítica de “venid a ver como muere un mariscal de Francia”.

Ni Grouchy era Berthier, el jefe de estado mayor de confianza del emperador, que murió en extrañas circunstancias pocos días antes de la campaña. Claro que la frase más célebre fue la pronunciada por el general Cambronne al frente de la Guardia Imperial: “La Guardia muere pero no se rinde”. Ni que decir que el sacrificio fue inútil.

Personalmente siempre me ha llamado la atención el hecho de que Napoleón perdió porque Wellington, que se había curtido en la Península contra los generales franceses, era un maestro de la defensa. La formación en cuadro de la infantería inglesa fue letal para la caballería francesa.

Wellington consiguió derrotar a su archienemigo precisamente con la misma táctica que Bonaparte había empleado en la Batalla de las Pirámides casi veinte años antes (1798) contra la la caballería mameluca, considerada hasta entonces la mejor del mundo.

Unas décadas después, durante la Guerra Civil americana (1861-1865), el general Lee también intentó perforar el centro tras un par de días de combates. La famosa carga de Pickett. Cuando, tras la debacle, le preguntó donde estaba su división. Se limitó a contestar: "General Lee, ya no tengo división a la que mandar".

Paradojas de la historia, no deja de ser curioso que Puigdemont haya acabado en esta localidad pija -abundan las casas de alto standing y las escuelas internacionales- donde se refugian los altos cargos de la UE o los directivos de multinacionales tras una dura jornada laboral.

Ya tiene morbo que el hombre que prometió que volvería “si i la voluntad del pueblo de Catalunya es que sea investido presidente” o que iba diciendo en campaña que “pesan más los votos que las esposas” haya alquilado ahora una casa de seis habitaciones a 4.000 euros el mes.

Me parece una falta de respeto para Junqueras y Forn, que permanecen en Estremera. También para los Jordis. Al fin y al cabo, ya sabía entonces que un resultado electoral no exime de eventuales responsabilidades penales. Y que la agenda política va al margen de la judicial. Vistas como están las, Waterloo puede ser también el final de Puigdemont.

 

(1) Andrew Roberts: Waterloo. 18 de Junio de 1815. La Batalla por la Europa Moderna. Ed. Siglo XXI.  Madrid, 2008

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18 Comentaris

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#16 Lobisome, BCN, 04/02/2018 - 11:11

Lo de la entrevista de esta mañana a Otegui es digno de estudio. Existe un coqueteo frívolo e irresponsable con la violencia, del que apenas se habla, que finalmente nos traerá una desgracia. En realidad, se saca a Otegui en procesión como diciendo, "cuidado, que aquí se puede formar una ETA" aunque nadie lo diga. Es lo nos que faltaba.

#15 Pepe, Alacant, 04/02/2018 - 09:25

Napoleón, Murat, o Wellington fueron hombres de demostrada integridad, inteligencia y valentía, en comparación Puigdemont es un chiste de leperos.

#14 Sergi, Bcn, 03/02/2018 - 20:22

Puigdemont, expresidente "exiliado": 4400 eu al mes de alquiler en una mansión. Qué mal lo esta pasando..yo si fuera indepe le preguntaría pq no ha vuelto.

#13 Sergi , Barcelona, 03/02/2018 - 19:02

Com va dir Pla "I tot aixo qui ho paga"

#12 !! 3%!! , Tornabous, 03/02/2018 - 18:40

Waterloo
.... de Napoleon
..... de Abba
....... de Puigdement de Amer

#12.1 Uno que os lee, Al sur de Waterloo, 03/02/2018 - 20:49

"La historia se repite dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa" (K. Marx, "18 Brumario"). Imagínese esta vez, que es la tercera: no llega ni a chiste de Jaimito.