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La Punteta · 30 d'Agost de 2021. 11:25h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

¿Quién ha hundido Catalunya?

 

Dentro de unos años, cuando nuestros hijos -o nuestros nietos- les pregunten: “Papá -o abuelo-, ¿quiénes hundieron miserablemente a Catalunya en la miseria? Recuerden los nombres de los responsables.

De entrada, Artur Mas, que prendió la mecha.

Nunca podré entender como un hombre que prometía tanto -siete años en la oposición picando piedra, hablaba idiomas, no se le conocían líos de faldas, aparentemente era serio y trabajador- acabó en nada.

¿Qué quedará de Mas? Nada. De Pujol quedó el pujolismo y de Maragall el maragallismo pero nadie ha habla de masismo excepto los más incondicionales. Luego citaré alguno.

Desde luego si Catalunya se hubiese convertido en un estado independiente seguramente lo colmarían de plazas y honores. Pero no parece.

A continuación está Puigdemont. En Catalunya, la superdemocrática, hay una tendencia que nos acerca a México: el dedazo.

Pujol puso a Mas. Mas puso a Puigdemont. Puigdemont puso a Torra. Junqueras ha puesto a Pere Aragonès.

Con este trending topic el nivel de la presidencia de la Generalitat ha ido bajando irremediablemente porque nadie pone a un sucesor que le haga sombra.

Alguno, que dio un "paso al lado", hasta debía pensar en volver por la puerta grande tras un tiempo prudencial.

Más tarde están los sucesivos gobiernos. Todos. No oí nunca a ningún consejero levantar la voz, advertir de los peligros o sencillamente hacer esa pregunta tan catalana: “Artur, vols dir que no prendem mal?”. “¿Artur, no nos haremos daño?. No, todos miraron hacia el otro lado o metieron la cabeza bajo el ala.

Santi Vila dimitió el último día pero eso no es dimitir: eso es saltar del barco cuando ya se está hundiendo. Y si no lo hizo antes es porque no era diputado y se quedaba sin trabajo. Debe haberse arrepentido toda la vida. ¡Pero si Puigdemont hasta lo ascendió de consejero de Cultura a la cartera de Empresa!.

Incluso otras que ahora están calladas o agazapadas se hacían las valientes. Como Neus Munté.

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Munté, número dos de Mas durante muchos años, pasó por el trance de ganar unas primarias de su partido para el Ayuntamiento de Barcelona y que después le pusieron por encima no sólo a Quim Forn sino incluso a Elsa Artadi. Pero ahí sigue. Tragando. Tiene que ganarse la vida.

Y hasta la exconsejera de Educación, Meritxell Ruiz, ahora refugiada en la dirección de una escuela de Tarragona, se pasó de Unió a CDC para hacer carrera. Luego también iba dando lecciones de valentía.

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¿O que decir de Jordi Jané, refugidado en la sucursal en Tarragona del bufete de Miquel Roca? Cuando lo nombraron para el cargo de consejero de Interior tras echar a los de Unió Mas dijo que ahora sí, ahora sí que había un gobierno independentista.

"El nuevo gobierno está altamente cohesionado en su último objetivo nacional: que el pueblo de Catalunya se pueda pronunciar de manera definitiva sobre la constitución de un estado", dijo durante la toma de posesión del nuevo Govern aquel 22 de Junio del 2015. Jané aceptó el encargo sin rechistar. Hasta posaba sonriente en las fotos.

Todavía lo recuerdo también, en el Parlament junto a otros valientes, con las notificaciones del Tribunal Constitucional en la mano. ¡Él que es abogado!

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Y cuando lo cesaron aún permaneció en el Departamento de Interior. Le crearon un cargo ad hoc. Nunca en la historia de todo el autogobierno un consejero cesado había permanecido en el departamento con un cargo inferior.

Pero, desde luego, los culpables no son sólo los sucesivos gobiernos catalanes. Es sobre todo Puigdemont.

Aún resuenan también aquellas palabras de “no son épocas para cobardes, para temerosos ni para flojos de piernas” que dijo en su debate de investidura el 10 de enero del 2016. Menos de dos años después saldría por piernas tras dejar un país maltrecho.

El otro día todavía leía un tuit suyo y decía que España, con Afganistán, no había tenido un “comportamiento modélico”. Probablemente, pero ¡lo dice él! ¡Puigdemont dando lecciones de comportamiento! ¡Lo que me faltaba por ver!

Luego está Torra. Últimamente lo he visto muy atareado cuidando sus perros. A 92.000 euros de pensión vitalicia ya puede.

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Hace poco me he leído el dietario que escribió cuando estaba confinado por covid en la Casa dels Canonges y hasta él confiesa que no sabe por qué lo eligieron. Lo que confirma mi teoría de que el hereu es siempre peor.

Torra será recordado sólo por un pancarta. Bueno, por varias porque iba cambiando el mensaje a ver si colaba. En el libro también explica que la mantuvo porque, en un momento de duda, lo abrazó su mujer. “Tuve bastante para saber que mantener la pancarta era la decisión correcta”.

Suerte que Jacqueline Kennedy no fue partidaria de bombardear Cuba durante la crisis de los misiles porque si no ni usted ni yo estaríamos ahora aquí.

Pero que conste que a Quim Torra no lo puso sólo Puigdemont -ese viaje a Bruselas con Elsa Artadi para recibir el visto bueno ante una estatuilla de la Moreneta- sino que también lo votaron.

No voy a publicar los nombres y apellidos porque ya lo hice en otro artículo lejano y no quiero aburrirles pero los tienen todos aquí. Y basta, en todo caso, de ver las caras de satisfacción de los presentes.

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Hay más culpables, por supuesto. Los de los tuits, que digo yo. Aquellos que, aquel infausto, 26 de octubre del 2017 inundaron las redes con mensajes de pit i collons.

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Empezando, por supuesto, por Gabriel Rufián y sus 155 monedas de plata. ¡Qué callado está ahora Rufián! No le he oído hablar ni sobre los talibanes o los menores de Ceuta. ¡Claro, ahora tienen la presidencia de la Generalitat! ¡ERC son socios en el Congreso con Pedro Sánchez!

Pero había más: Jordi Cuminal, Albert Batalla, Toni Castellà, Titón Laïlla, Antonio Baños. Algunos jóvenes promesas de CDC que se los ha llevado el viento, como la película. Mientras que el exdiputado de la CUP enchufado en todas las tertulias, incluso en las de Rac1, porque era el cupaire bueno.

Luego están los de la CUP. Los que más gritan pero no tienen a nadie en la cárcel. Y Anna Gabriel -la “sense por”: “sin miedo”- salió pitando a pesar de que le pedían inhabilitación, como a Mas. Ni siquiera entraña pena de cárcel. Además a Suiza, la meca del capitalismo financiero.

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Los de la CUP son una especie de conciencia crítica del proceso -ERC y sobre todo CDC los encumbraron-, voz de las clases oprimidas y representanción de los Països Catalans. Todo al mismo tiempo. A pesar de que tienen representación en apenas unas comarcas y cuando celebran una asamblea son un millar de militantes. El abrazo de Artur Mas fue demoledor.

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Ah, y se me olvidaba! ¡Los alcaldes con las varas! ¿Dónde están ahora los alcaldes que inundaron el Parlament el día de la proclamación de la República?

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Por supuesto hay más responsables: Oriol Junqueras, Raül Romeva, los Jordis, los consejeros de los sucesivos gobiernos, los de la Mesa del Parlament y todos los diputados de Junts, de ERC, de la CUP.

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Además los que van a pringar ahora. Los 2.850 "represaliados" que dicen, bueno ahora ya van por 3.300, sale como bolets. Los han utilizado com carne de cañón. Los de arriba han pasado por la cárcel pero ya están en la calle.

Ahora pringarán los que cortaban las autopistas o interrumpían el AVE, los que lanzaban adoquines a los Mossos en Urquinaona -Torra tardó 48 horas en condenar la violencia- porque se los creyeron o creyeron en la causa. Que ilusos.

No hay que olvidar tampoco a los responsables morales. Los que alentaron el proceso. Los que lanzaban la piedra, en el sentido metafórico, y escondían la mano.

Porque la pregunta es: ¿Cómo hemos tragado tanto? ¿Cómo una sociedad aparentemente madura, transversal y democrática como la catalana pudo aguantar tanta fake news?

En buena parte porque ni los medios de comunicacion, ni los periodistas ni los intelectuales (sic) ni los historiadores ni los empresarios ni los sindicatos ni la mal llamada sociedad civil estuvo a la altura.

Los medios de comunicación han tenido una responsabilidad enorme. Públicos y algunos de privados como Rac1. Otros, como La Vanguardia, intentaron enderezar el rumbo a tiempo. Pero el mal ya estaba hecho.

Me ahorro para no cansarles el papel incendiario de TV3, de Catalunya Ràdio o de algunos digitales. Incluso periódicos de papel. Es cierto que, en este último caso, son privados. Pero regados abundamente por subvenciones y publicidad institucional amén de otros regalos.

Pero déjenme decir otra cosa: los medios no se hacen sólos. Hay periodistas de carne y hueso detrás. Ojo: no estoy diciendo que los periodistas no puedan ser indepes. Por supuesto.

Pero los periodistas han de decir la verdad. O como mínimo contar lo que ven. Y, en este caso, han jugado, descaradamente, a ser la fiel infantería del proceso. Siguen haciéndolo.

Sin olvidar, en esta categoría, a los palmeros. Que daño han hecho los palmeros. No al proceso, que también, sino a Catalunya.

Porque si Pilar Rahola, Francesc-Marc Álvaro, José Antich, Vicent Sanchis, Jordi Barbeta, Ferran Casas, Salvador Cardús, Marçal Sintes o Vicenç Villatoro por mencionar sólo algunos hubieran advertido a Artur Mas o a sus respectivos partidos -todos cojean de un pie o de otro- de los riesgos quizá el entonces presidente habría frenado a tiempo.

¿Tan difícil era plantear en un momento de confianza la pregunta: “¿Artur, seguro que vamos bien?”. Pero no, todos alentaron el proceso. Echaron carbón a la máquina de vapor. En algunos casos hasta gasolina al fuego.

Catalunya era un bosque en pleno mes de Agosto con 30 grados de temperatura, viento racheado de 30 kilómetros por hora y un 30% de humedad. Las condiciones ideales, según los bomberos, para un gran incendio. Es increíble que las cosas no hayan ido a peor. Cruzemos los dedos.

Ahora algunos van frenando, como el citado Álvaro, pero yo creo que es porque ven amenazado su propio status quo. ¡Son muchos años de tertulias! ¡De ser tratados a cuerpo de rey! Las revoluciones suelen devorar a sus hijos. Incluso a los mediáticos.

En todo caso déjenme hacerles, a pesar de la extensión de este artículo, una última pregunta: ¿ustedes creen que una mujer con el background cultural de Pilar Rahola? ¿La capacidad de análisis del mencionado Francesc-Marc Álvaro? ¿O la lealtad caninca de Vicent Sanchis no vieron que nos la pegaríamos?

¡Claro que lo vieron! Era imposible que el proceso saliera bien. Ahora que no vengan con monsergas de que no imaginaban con la reacción del Estado. Cualquier Estado, ante la secesión de una parte de su territorio hubiera reaccionado, igual o peor.

¡Nos vendían que la Unión Europea nos recibiría con los brazos abiertos! ¡Cómo los hijos pródigos de Carlomagno! ¡Que sería coser y cantar! ¡La independencia sería gratis total! ¡Estaba a la vuelta de la esquina! ¡Mentira! ¡Y claro que que sabían que no saldría bien! Se apuntaron por medrar, por ir a TV3 o simplemente por dinero. Me ahorro, para no aburrirles, algunos intelectuales de izquierda como Josep Ramoneda, que también se pasó con armas y bagajes.

Pero lo más grave no es ni siquiera eso sino que lo hicieron ignorando a más de la mitad de nosotros porque en dos elecciones sucesivas en pleno clímax -las del 2015 y las del 2017- no llegaron ni al 48% de los votos.

En las del pasado mes de febrero alcanzaron el 51% -en la ANC lo redondean para arriba: el 52%- pero incluye a los del PDECAT, que se quedaron fuera. Además, 1,4 millones de votos en un censo de 5,3 no es para tirar cohetes. Y a pesar de eso siguen y siguen.

¡Siguen ignorándonos! ¡Ninguneándonos! ¡Maltratándonos! ¡Han vuelto a empezar como si no hubieran hecho nada malo! ¡Son los buenos de la película! La culpa es siempre de España. No han hecho nada malo.

Al contrario, todavía se empeñan en llevarnos al precipicio. Ni pizca de autocrítica ni modificación del rumbo ni replanteamiento de la estrategia ni siquiera nuevos liderazgos -Pere Aragonès lleva treinta años en política. Estamos condenados al mito de Sísifo.

Por eso, dentro de veinte o treinta años, cuando Catalunya esté definitivamente en decadencia acuérdense de los nombres que he citado aquí. Y no están todos los que son. Faltan los Jordis, Laura Borràs -nunca la presidencia del Parlament había caído tan bajo-, los de Òmnium y la ANC, los CDR, los del Estado Mayor, los del Tsunami, los del Consell de la República. La lista es larguísima.

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En la relación quizá deberíamos añadir también a Jordi Pujol y a Pasqual Maragall. Los precursores.

No voy a entrar en el famoso Plan 2.000 sobre la renacionalización de Catalunya pero todavía es un misterio para mí saber por qué Pujol se hizo indepe. ¿Para salvar a sus hijos? Si fue por eso todavía aceleró la causa judicial con su confesión.

El proceso ha arrasado con toda la obra del pujolismo -no sólo se ha cargado su legado personal- sino que pone en tela de juicio la escuela, los Mossos, TV3 y hasta la Función Pública, con edificios oficiales llenos de lazos amarillos y fotos a favor de los “presos políticos”.

Pero sobre todo la fractura social que tanto preocupaba a Pujol en los años 70 y 80 -“es català tot el que viu i treballa a Catalunya", que decía- es un hecho. Ahora van repartiendo carnets: catalán bueno = indepe.

Tienes que escuchar a Basté o a Terribas -ahora a su sustituta. Leer el Ara o El Punt-Avui. Ver TV3. Ir a todas las manis. Comprar camisetas por la Diada ni que sea a un euro. Ser del Barça. Seguir la temporada castellera y no sé si hasta comer calçots.

Y tampoco puedo dejarme a Maragall, a pesar de que esté enfermo. Hay que decir que nadie pedía un nuevo Estatut cuando él lo propuso. Cuando lo hizo es porque, tras quedarse a las puertas de la presidencia en 1999, llegó a la conclusión de que tenía que desplazar a CiU del eje catalanista y ponerse él. El PSC no ha parado de pagarlo desde entonces.

Cuando dicen que el proceso empezó con la sentencia del Constitucional no me lo acabo de creer. Estoy seguro que muchos de los que lo dicen no se han leído no ya la sentencia sino ni siquiera el Estatut. Y, sobre todo, porque fue aprobado con un 51% de abstención. Ahí empezó a dividirse el país. Los números cantan.

Nos han hundido en la miseria. Gracias a todos ellos.

PD / No querría dejarme tampoco, en el resumen fotográfico, a los del "exilio".

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58 Comentaris

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#31 MERY, BCN, 09/09/2021 - 11:48

Bravo Rius. Ets insuperable. Aquesta tasca que fas es imprescindible. Tothom oblida, ningú documenta neutralment. Bravo i gràcies.

#30 Juan José, Cunit, 06/09/2021 - 16:09

Rius,ninguno de los mindundis que menciona,se habrían atrevido a mover una ceja,sin la indicación del Poder.
Ese Poder,que todos conocen y nadie menciona.Como pasaba con Pujol.Y es ese Poder,el que viendo debilidad
en el gobierno,cree que tiene su oportunidad de Independizarse.O sea,no pagar.Pasar de pagar a cobrar.

#30.1 pepe, Andorra, 07/09/2021 - 12:37

poder? Menudo eufemismo para llamar al señor feudal o cacique de otra manera, aunque no lo parezca, en muchos aspectos, seguimos en una edad media avanzada tecnológicamente y con los del antiguo régimen volviendo a 1788. El comunismo en la practica, no es mas q el retorno a la edad media de los vasallos, siervos y señores.

#29 Albert, Blanes, 02/09/2021 - 14:19

Felicitats Sr. Rius. No tanta "la Vanguardia" comprada y més "e-noticies" lliure e independent.

#28 Pepito, Barna, 01/09/2021 - 22:38

Jo ja sóc gran i això de que Catalunya s'enfonsa fa cinquanta anys que ho sento.

#27 Sergi Sergio, Barcelona, 01/09/2021 - 20:24

Bravo Rius, verdades como castillos, gran articulo.