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La Punteta · 27 d'Abril de 2019. 20:28h.

JOAN FERRAN

Joan Ferran

Retos sindicales

Lo sé. Me consta que muchos de mis conciudadanos están valorando y digiriendo los resultados de las elecciones generales y su posible repercusión en la vida cotidiana del país. Quizá por ello -como descanso a tanto discurso, debate y eslogan- conviene cambiar de tercio y dirigir la atención hacia otras cuestiones importantes para el devenir colectivo de nuestra gente.

La festividad del Primero de Mayo suele caer tan próxima a la celebración de Semana Santa que uno, por más que lo intente, no puede evitar entrever un cierto paralelismo entre ambos eventos. Me explicaré: en las manifestaciones de la Fiesta del Trabajo desfilan miles de personas que enarbolan pancartas y banderas exigiendo mejoras laborales y sociales. En los actos del Primero de Mayo ocurre, salvando las distancias, algo similar a lo que acontece en las procesiones de Semana Santa. Unos acuden a las mismas por tradición, algunos por obligación (los burócratas) y otros por fe o ideología. Ya lo ven, tres condiciones paralelas y distintas en una capaces de hacernos recordar el misterio de la Santísima Trinidad.

Visto lo visto, he de confesarles mi preocupación por la situación interna y la práctica sindical de algunas centrales. Hace aproximadamente un año lamenté la toma de posición, a mi entender errónea, de algunas cúpulas sindicales respecto el ‘procés’. Hoy nos hallamos ante un panorama distinto pero no por ello menos complejo. Un panorama en el que los sindicatos se juegan tanto la credibilidad como la percepción entre la ciudadanía de que son útiles, de que sirven para algo. Hemos llegado a un punto en el que lo determinante y significativo no es la cantidad de figurantes que asisten a las manifestaciones, ni el griterío que se es capaz de orquestar, si no la capacidad para abordar los temas de futuro. Lo importante no sólo va a ser el mantenimiento del entramado sindical, sus pugnas internas (se acercan congresos) ni las subvenciones a recibir. Lo realmente decisivo para la dinámica de los sindicatos va a ser su capacidad, o no, de dar una respuesta satisfactoria a los retos que se avecinan. La precariedad laboral está ahí y hay que combatirla con tanta solvencia como sentido común. Como habrá que abordar, también, con inteligencia y sin ludismo gremial los cambios tecnológicos que afectan al mercado de trabajo, la robotización y el reparto de la riqueza. Por todo ello considero que cualquier concomitancia política con partidos o gobiernos –por muy patriotas que se autodefinan- que hayan aplicado severos recortes sociales sería difícil de justificar. Como difícil de justificar ha sido la renuncia y el voto en contra, de algún partido presuntamente de ‘izquierdas’, a unos presupuestos con un altas partidas para el gasto social.

En esta semana, plena de reivindicaciones obreras, lo peor que le puede suceder a una central sindical es convertirse en un ente desideologizado en lo social y contaminado en lo identitario. Lo más lamentable que le puede pasar a un líder sindical es que sus compañeros en el tajo, o la fábrica, lleguen a pensar que defiende otros intereses distintos a los suyos. La lista de retos sindicales es larga y extensa y uno de ellos es determinante, a saber: no picar el anzuelo.

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1 Comentaris

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#1 Xavi, Barna, 28/04/2019 - 11:27

De acuerdo, pero algún apunte mas, es importante que los sindicatos se financien exclusivamente de sus afiliados para ser creibles y que sus representantes firmen un compromiso ético en el que diga que las horas sindicales no se utilizarán para ampliar los dias de fiesta. El ejemplo es la mayor virtud para tener afiliados...