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La Punteta · 23 de Setembre de 2014. 16:06h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Salam Aleikum, consejera

El pasado 15, 16 y 17 de septiembre se celebró el debate de política general, el pleno del Parlament que habitualmente inaugura el curso político en Catalunya. Después de tres días de debates y votaciones, ¿saben cuál es el único tema que no salió? La inmigración. No lo sacó ni el presidente Mas en su larga intervención, de más de una hora y media, ni ningún grupo de la oposición. Es que ni el PP, que se jactan de ir de duros en esta cuestión. Nada de nada. Un tema tabú.

Bueno, salió de paso cuando El Mundo publicó el miércoles aquella portada diciendo que "Mas ofrece a Marruecos enseñar lengua árabe en horario escolar". La verdad es que el diario lo vinculaba con el actual proceso soberanista, pero desde el caso Pujol ya nadie se atreve en Catalunya a decir que El Mundo miente. No importa, ni la consellera ni ningún grupo de la oposición hicieron tampoco las habituales declaraciones de pasillo. En cambio, Mas-Collel sí que habló sobre Spanair. Hay temas que mejor no tocar.

Yo, cuando vi quien firmaba la información, Ignacio Cembrero, pensé enseguida que iba a misa -o a la mezquita- porque durante más de quince años ha sido el especialista de El País sobre el Magreb. Seguro que no se acuerda porque en aquella época tenía más pelo, pero le conocí cuando él era corresponsal en Bruselas y yo un mindundi que hacía de stagiaire (becario) en el Consejo de Europa, en Estrasburgo. Para entendernos, Ignacio Cembrero es a El País lo que Tomás Alcoverro a La Vanguardia.

Envié, enseguida, un mail al gabinete de prensa de la conselleria y no me contestaron, inequívoca señal de que debía de ser cierto. Finalmente, difundieron una nota de prensa a primera hora de la tarde culpando al PP porque, explicaban, "la enseñanza del árabe se enmarca en el convenio entre el Ministerio de Marruecos y el Gobierno español". El convenio en cuestión, sin embargo, fue firmado en octubre de 1985. Entonces gobernaba el PSOE.

También explicaban que, "desde el curso 1991-92 se dan clases de árabe con profesorado nativo en horario no lectivo" y que, fruto de este acuerdo, "16.000 alumnos han pasado por estas clases impartidas con profesorado nativo y pagado por el gobierno de Marruecos". Qué grave error dejar estas cosas en manos del gobierno de Marruecos.

Pero, como siempre pasa en las notas de prensa oficiales, lo más importante era el final, cuando reconocían que el actual Plan Catalunya-Marruecos (2014-17) aprobado por el Govern "incluye la posibilidad de poder incorporar el árabe de manera optativa como segunda lengua extranjera en secundaria”.

Incluso lo justificaban "dado el interés estratégico para la internacionalización de la economía que supone el conocimiento de lenguas". A ver, pues, si con un poco de suerte dejan de poner parches con el inglés. Y para "afianzar y difundir las lenguas de origen de los alumnos recién llegados es una riqueza personal y colectiva que recoge el Marco para el Plurilingüismo del Departamento de Enseñanza". Si se enteran los de Convivencia Cívica Catalana les pondrán una querella en nombre del plurilingüismo.
 
Yo pregunté a una profesora que conozco -el nombre lo mantendremos en el anonimato para no hacerle una putada- qué pensaba y me dijo que "de entrada ya sorprende que estos 'profesores' no deberán pasar, aparentemente, por el durísimo proceso de oposiciones que hemos pasado todo el resto salvo interinos y sustitutos".

"No tendrán que pasar -añadía-, antes de las opos, por un máster de dos años como el CAP; no tendrán que estudiarse un temario de 70 temas extensísimos que abarquen la práctica totalidad de los aspectos lingüísticos, literarios, históricos y culturales de la lengua a impartir; no tendrán que hacer concurso de méritos acreditando toda su experiencia profesional previa y de otros estudios; no tendrán que hacer un examen escrito, y a veces también oral, durísimo", entre otros. Es decir por la puerta grande. Así cualquiera.

"Aún peor -insistió-: no se distingue entre la enseñanza lingüística y la religiosa. Vamos, como si yo me tuviera que dedicar a enseñar inglés y, además, impartir clases sobre el protestantismo, por poner un ejemplo. O como si, durante mis años de profesora de castellano en el extranjero, hubiera tenido que hacer catequesis".
 
Pero sobre todo me gustó esta reflexión: "no se puede defender un plan docente que describe una escuela como laica mientras, al mismo tiempo, un cuerpo ajeno a esta escuela, sea la Conferencia Episcopal o la Comisión Islámica, es igual, tienen acceso a este centro en la medida en que son ellos los que eligen con total libertad el supuesto profesional que tiene que venir a impartir contenidos religiosos, aunque éstos sean optativos".

También se hacía esta pregunta: “¿este plan Catalunya-Marruecos es recíproco? ¿Puedo yo, si así lo decidiera, ir a Marruecos e impartir lengua catalana (o castellana, en virtud de los acuerdos del 92) combinada con religión católica en las mismas condiciones que los profesores marroquíes lo podrán hacer aquí?". Diría que, con toda seguridad, no. En estos temas somos unos pardillos.

Y una cuestión final: "los libros de texto. ¿Quién supervisará los contenidos? ¿La comisión islámica, simplemente? Tendrán que pasar por los mismos filtros de lo políticamente correcto que el resto de textos. Todo da miedo, y sólo espero que se genere suficiente controversia para que CiU pare este plan, pero mucho me temo que, firmado como está y con un ámbito de acción de tres años, su implantación es sólo cuestión de tiempo".

Me resisto a pensar que todo ello, como decía El Mundo, sea para atraer al colectivo musulmán a Catalunya en pleno proceso soberanista. Pero con Àngel Colom detrás nunca se sabe. Yo estuve en la V y no vi, ni en la plaza de las Glorias ni en la Gran Vía, a ninguna mujer con velo. Tampoco en el homenaje a Rafael Casanova por la Diada. Ni en el Pi del Tricentenario en Marganell o en el acto en el castillo de Cardona domingo pasado. Y me perdí la batalla de Talamanca, pero me juego una mariscada a que tampoco había ninguno.

En fin, antes de terminar, haré una pregunta digna del diablo: salvo destacadísimos excepciones como Nahat el Hachmi, Laila Karrouch, Latifa El Hassani o mi vecina Himo -yo la llamo Gema- ¿el colectivo musulmán tiene intención de integrarse?. Ahora que ya no está de moda citar a Jordi Pujol, yo lo haré. El 4 de marzo de 2012, en una entrevista en Salvados con Jordi Évole, el ex presidente ya decía que "una de las características de los musulmanes es que no quieren mezclarse". Évole, en plan progre, le replicó y Pujol le cortó en seco: "Usted sabe que no".

Pongamos el dedo en la llaga: en el fondo, la propuesta de Ensenyament demuestra que hay amplios barrios y pueblos de Catalunya que sufren una creciente islamización aunque, hasta hace poco, esto pareciera una boutade ciencia ficción o un argumento de extrema derecha. El propio comunicado de la consejería explica que la decisión obedece al "gran número de alumnos de origen marroquí en las aulas de las escuelas catalanas" porque "la inmigración marroquí es la comunidad recién llegada más grande". Acabaremos con banlieues como en Francia.

Recuerdo que La Vanguardia publicó el pasado 17 de marzo que musulmanes gerundenses pedían clases de religión islámica y cementerio propio. Entre las entidades que habían expresado la petición estaba la de Salt, Anglès, Santa Coloma de Farners, Banyoles, Empuriabrava, Figueres, Roses, Palamós, Platja d’Aro, Calonge, Torroella de Montgrí, La Bisbal y Palafrugell. Si Josep Pla levantara la cabeza.

 

 

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