La Punteta · 1 de Desembre de 2022. 10:03h.

JORDI GARCIA-PETIT PÀMIES

Jordi Garcia-Petit Pàmies

Sí hubo delito

Se está construyendo un relato dañino `para nuestra convivencia, para la interpretación de la democracia y del Estado de derecho y para la imparcialidad del sistema judicial, y es el de que en 2017 no hubo delito en los actos de los secesionistas encaminados a independizar Cataluña de España.

Insufla fuerza al relato la derogación del delito de sedición por el que fueron condenados algunos de los dirigentes independentistas.

De hecho, el relato se venía gestando desde antes de octubre de 2017 cuando afirmaban, y era una de las aseveraciones preferidas en boca de Oriol Junqueras, que “votar es normal”, “votar no es delito”. Lo cual solo es cierto si se vota en los casos y con los requisitos previstos en las leyes. No cabe otra interpretación.

La supresión del delito de sedición, aunque sea sustituido por otra figura delictiva, facilita la verosimilitud del relato en construcción, al menos para los predispuestos a creerlo -en principio, los votantes de los partidos independentistas- más los generosos, dispuestos a pasar página.

 Escucharemos un meloso, coloquial, indulgente Oriol Junqueras, el artífice del relato: “Veis como teníamos razón, la sedición no es delito, no cometimos ningún delito”; algo que, además de falso, resulta una burla hacia los no independentistas.

Dejemos ahora de lado la calificación penal de los hechos, respecto a la que impertinentemente se ha pretendido buscar una homologación con legislaciones penales de nuestro entorno europeo, y vayamos a la descripción escueta de los hechos.

Un parlamento regional, un poder constituido, no constituyente, -no otra cosa es el Parlament, igual como los parlamentos de Escocia, de Baviera o de Flandes -, sin competencia para ello, con el solo voto de los diputados independentistas, el 6 y 7 de septiembre de 2017 aprueba una ley de referéndum y una ley de “desconexión” del orden constitucional y estatutario, leyes que fueron declaradas nulas por el Tribunal Constitucional.

Haciendo caso omiso de la anulación, los dirigentes independentistas, unos institucionales y otros civiles, procedieron a la organización y convocatoria de una votación sobre la pregunta “¿Quiere que Cataluña sea independiente en forma de república?”, convocatoria que asimismo fue anulada por los tribunales.

Pese a la anulación, la votación se celebró con muchas irregularidades y la obligada intervención de la policía en cumplimiento de órdenes judiciales. En base al supuesto resultado de la votación, proclamado por el Govern de la Generalitat, el 27 de octubre el Parlament aprueba una declaración de independencia de Cataluña en la que se apela a los estados y a las organizaciones internacionales a reconocer la república catalana como estado independiente y soberano.

Hasta aquí los hechos principales.

Ahora sí que es pertinente buscar la homologación con países del entorno, pero factual. En ninguno, y tomemos como referencia Francia, Alemania e Italia, con los que tendemos a compararnos en diversos dominios, en ninguno repito, se tendrían los hechos reseñados por “normales” y no constitutivos de delito.

En los tres países se considerarían una subversión gravísima del orden constitucional, puesto que ninguna de las respectivas Constituciones contempla la legalidad de la secesión de una parte del territorio. Ni siquiera sería legal una independencia pactada, previamente habría que reformar la Constitución, introduciendo una formula sui generis a la que pudiera acogerse pro forma la región candidata a la secesión.

 Cada país tipificaría conforme a su legislación penal los actos causantes de los hechos, teniendo en cuenta la modalidad de ejecución de los actos, la autoría y las circunstancias agravantes o atenuantes, si las hubiera.

Y esta fue la actuación de los poderes del Estado en España con las especificidades de nuestra legislación, lo mismo que habrían hecho los otros países, de acuerdo con sus constituciones y leyes.

Que después de las consecuencias sociales y políticas de eso llamado procés, que nos dejan una sociedad dividida, lacerada, con múltiples pérdidas, algunas irreparables, encima se nos quiera hacer comulgar con la gigantesca rueda de molino de “no hubo delito”, es, si no otra cosa, de una desfachatez monumental, un insulto a la inteligencia, algo, por otra parte, frecuente en el procés, en línea con aquel “Llibertat presos polítics”.

Esa foto de grupo deleznable que se hicieron a la salida de la cárcel celebrando los indultos, esa chulería de “lo volveremos a hacer”, esa desfachatez insultante con la que se pavonean ante sus menguantes seguidores es lo único que les queda. En lo demás fracasaron.

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1 Comentaris

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#1 Andrea, Barcelona, 01/12/2022 - 16:50

Y no han pedido perdón al resto de catalanes por todo ello ni se arrepienten, sino que el Presidente petit titella se va la ONU en Ginebra a denostar a España falseando el maltrato que recibe el catalán con lengua minoritaria de una nación sin estado. Ver y oír para creer.