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La Punteta · 5 de Febrer de 2020. 13:53h.

JUAN VILLA

Sobre la II República

Cuando se proclamó la II República, se solaparon dos intentos de revolución, porque España siempre ha sido un país más atrasado que los más importantes de Europa Occidental.
 
Como no habíamos tenido una revolución liberal de tipo burgués, los partidos burgueses fueron los que trajeron la II República. Los partidos obreros no estaban por la labor. La prueba evidente es que, por ejemplo, el PSOE, se negó a asistir al Pacto de San Sebastián, firmado en esa ciudad en 1930. Sólo asistieron algunos socialistas a título privado.
 
El PSOE llegó bastante entero a ese momento histórico, porque no se opuso a la Dictadura de Primo de Rivera, al contrario de lo que hizo la CNT, e, incluso, algunos de sus líderes colaboraron con ella.
 
El PSOE apoyó la llegada de la II República, no porque le gustara, sino porque le pareció que así sería más fácil montar un Estado proletario, que es lo que muchos de ellos querían. De hecho, en aquella época, la mayoría de ellos tenían a la URSS como modelo a seguir.
 
La II República nunca fue un régimen democrático. Sólo hay que ver esta norma  la cual estuvo vigente aún después de haber entrado en vigor la Constitución de 1931.
 
Tampoco deben de acordarse en Cataluña, que, en 1934, tras la rebelión del Gobierno de la Generalitat, el Gobierno central, puso como presidentes de esa entidad a gente de su entera confianza. No elegidos por nadie.
 
Además, cuando se estaba tramitando la redacción de esa Constitución, casi todos los diputados se negaron a aceptar un Estatuto para Cataluña. Parece ser que tuvo que personarse Azaña en las Cortes, para pedirles que lo aceptaran, porque se trataba de un compromiso personal con Carrasco Formiguera, que sí estuvo presente en San Sebastián. Por eso, lo tramitaron.
 
Azaña dice en sus Memorias que lo que más perjudicó a la II República no fueron las luchas políticas, ni los atentados, ni los intentos de golpe de Estado, sino que le pillaron los efectos de la Crisis de 1929 y nunca tuvieron presupuesto suficiente para realizar lo que habían prometido hacer.
 
Más o menos, fue lo mismo que le ocurrió a la I República y, por ello, se dio el fenómeno del Cantonalismo, para presionar al Gobierno central a fin de que pusiera en marcha las medidas prometidas.
 
Sólo hay que ver que, para hacer la Reforma Agraria, en principio, fueron expropiando fincas y pagando a sus propietarios. Sin embargo, cuando llegó el Frente Popular, directamente, las confiscaron, sin pagar nada a sus dueños.
 
Tampoco trataron bien ni a los militares, ni al clero. Para empezar, Azaña, que se las daba de conocer muy bien a los militares, se puso a reestudiar todos los ascensos y a muchos de ellos los degradó. Como fue el caso de Moscardó o hasta el mismo Capaz, que fue un general muy amado por los republicanos. Aunque luego lo asesinaran, durante la guerra.
 
Hay quien afirma que Azaña conocía los preparativos para el golpe de Mola, porque le informaban directamente los militares de la UMRA. Sin embargo, dejó seguir la cosa para hacer una especie de purga en el Ejército. Por lo visto, pensaba que le iba a ser igual de fácil que en el 32.
 
Muchos de los más conocidos republicanos llegaron a abominar de la II República. No sólo los integrantes de “Al servicio de la República”, sino otros notables como el mismo general Queipo de Llano, que, además, era consuegro de Alcalá-Zamora.
 
Por lo visto, este general, que siempre estuvo metido en conspiraciones a favor de la República, esta vez fue al contrario. Por lo visto, tenía mucha amistad con su consuegro y hasta llegó a advertirle que no volviera, de momento, a España, porque se iba a producir un golpe de Estado. En esos momentos, Alcalá-Zamora, que ya no era el presidente, se hallaba de vacaciones en Noruega y no volvió nunca más a España. Tampoco delató a Queipo.
 
Saludos.

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1 Comentaris

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#1 Pepe, Alacant, 22/02/2020 - 12:01

Generar expectativas que se saben imposibles de cumplir, que naturalmente no se cumplen, termina siempre terriblemente mal. Gobernar, excluyendo e ignorando a la mitad de la población, también termina del mismo modo. No hemos aprendido nada de la Historia.