Publicitat
La Punteta · 23 de Febrer de 2021. 20:13h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Sobre tránsfugas y conversos

Los protagonistas del Estatut tras su aprobación en el Parlament el 30 de septiembre del 2005

 

Hemos tenido mala suerte en Catalunya con nuestra clase política.

Ni a un lado ni a otro.

Aunque ya sé que es el reflejo de nuestra sociedad.

A un lado del cudrilátero, por utilizar un símil pugilístico, tenemos a Mas, Puigdemont, Torra, Junqueras, Pere Aragonès, Roger Torrent, Elsa Artadi, Laura Borràs, Meritxell Budó, etc.

Por citar sólo algunos de los nombres que han llevado las riendas -en catalán: han remenat les cireres- últimamente.

Dejo a su consideración la confianza que les puesda inspirar cada uno de ellos a estas alturas.

Por lo que a mí respecta es poca o ninguna.

Incluso me sorprendre que, con semejante personal, nos plantearamos siquiera zarpar para Ítaca.

Y tampoco parece que vaya a mejorar en un futuro.

Personalmente lo atribuyo a un vacío de poder.

Cuidado que, en la historia, los vacíos de poder son terribles.

Voy a poner algunos ejemplos sin comparación con la situación actual pero que servirán para ilustrar mi desasosiego.

El más conocido es el ascenso de Hitler, que es fruto de un vacío de poder político y económico: el fracaso de la República de Weimar y las clases medias alemanas que vieron esfumarse sus ahorros por la hiperinflación de los años 20.

La invasión de Irak y la supresión del Ejército iraquí por Estados Unidos. La génesis del Estado Islámico está ahí.

El bombardeo de Libia y la muerte de Gadafi. En este caso se cumple aquella frase -atribuida a Kissinger- de que mejor vale hijo de puta conocido que hijo de puta por conocer.

Y, sin ir más lejos, los primeros días de la Guerra Civil cuando el anarquismo revolucionario tomó las calles.

Aquella frase de Casares Quiroga, entonces presidente del Consejo de Ministros, en las primeras horas del alzamiento: “¿Que los militares se han levantado en Marruecos? Pues yo me voy a dormir”.

Porque el Estatut ya arrasó una generación entera.

El problema es que Catalunya es un país demasiado pequeño -apenas 7,5 millones de habitantes- para generar élites gobernantes cada dos por tres.

El Estatut ya arrasó con toda una generación. El proceso ha arrasado con otra.

Recuerdo que tras la aprobación del texto estatutario aquel 30 de septiembre del 2005 -como pasa el tiempo- se hicieron los principales protagonistas la foto de rigor a las puertas del despacho de Benach, a la sazón presidente de la cámara catalana.

Estaban todos. De izquierda a derecha: Piqué (a pesar de que el PPC había votado en contra), Carod (ERC), Manuela de Madre (PSC), el propio Benach, Pasqual Maragall (entonces presidente), Artur Mas (CiU) y Joan Saura (ICV).

Al cabo de un tiempo ya sólo quedaba Mas. Y el proceso también se lo ha llevado. Hasta ha desaparecido su partido.

Pero resulta que, en el otro lado, tampoco hay mucho donde escoger.

Inés Arrimadas hizo las maletas para Madrid por razones nunca aclaradas. Y tras haber ganado las elecciones.

Su partido acaba de perder treinta escaños de golpe: de 36 a seis, de 1,1 millón de votos a 158.000, del 25% a menos del 6%. No me extraña.

Manuel Valls tiró la toalla muy pronto y ahora parece que tiene la cabeza en otro sitio.

Ya cometió algunos errores de bult que describió en su día Miquel Giménez. O sea que no voy a insistir.

Si acaso, en mi opinión, presentarse también como el heredero de Pasqual Maragall. Hasta fichó a su equipo de comunicación.

En primer lugar porque para herederos de Maragall ya había muchos. De entrada incluso los de Esquerra pusieron al hermano de alcaldable para rentabilizar el apellido. La jugada no les salió bien.

Colau iba también como heredera in pectore. Incluso los de Junts reivindicaban la figura del exalcalde.

Y en segundo lugar porque, desde los Juegos, han pasado casi treinta años.

Mis hijos, todos en edad de votar, ya no saben ni quién es el Maragall alcalde y sobre el Maragall presidente -mejor corramos un tupido velo- apenas les suena por algún comentario disperso a la hora de comer.

Manuel Valls ni siquiera sabe -como proponía este martes en La Vanguardia- que para ser elegido presidente de la Generalitat hay que ser antes diputado en el Parlament -no como en Madrid- lo que invalida toda solución a lo Draghi.

Pero Dios me libre de criticarlo -a pesar de ser agnóstico- porque aquí se creen que ser primer ministro de la República Francesa es como ser presidente de la comunidad de vecinos. Valls tiene el Estado en la cabeza aunque sea el francés

El último en poner pies en polvorosa fue Josep Borrell. Por supuesto, mucho mejor ser alto cargo de la Unión Europea -el equivalente a ministro de Exteriores- que aguantar la tabarra del proceso.

Pero el zasca que le dio su colega ruso con ocasión del caso Navalni todavía resuena entre las paredes del Kremlin sin que el citado Borrell se atreviera siquiera a replicar. Tuvo que salir en su defensa la ministra española del ramo.

Hay en el bando constitucionalista, unionista o como quieran llamarle -la batalla del lenguaje es de las pocas que han ganado los indepes- algunos destellos como Salvador Illa o Alejandro Fernández independendientemente de sus ideas.

El propio Alejandro Fernández fue una de las revelaciones de la campaña junto a Àngels Chacón pero ya ven de que sirven las revelaciones si no se confirman durante la noche electoral.

Quizá una última muestra de la poca consistencia política, ideológica e incluso personal de nuestra clase política es el elevado número de tránsfugas y conversiones que ha habido antes de las últimas elecciones. Aunque ello dice mucho no sólo sobre los que cambian de partido sino también sobre el partido que los acoge:

Lorena Roldán, de Ciudadanos al PPC
Carles Castillo, del PSC a Esquerra
Rubén Viñuales, de Ciudadanos al PSC
Eva Parera, de Unió a PPC pasando por Manuel Valls

Y todavía me dejo alguno de menor importancia.

Recuerdo que Carles Castillo todavía decía en su twitter hace menos de un año (el 29 de marzo del 2019): Ya está bien. No estoy de acuerdo que sean presos políticos ni exiliados".

Y en una entrevista en El Punt-Avui en plena campaña afirmaba que no era partidario de “perpetuarse en la política”.

Pese a que las conversiones, con esto del proceso, vienen de lejos: Romeva pasó en apenas tres meses de eurodiputado de ICV a cabeza de lista de Junts pel Sí.

Hasta Colau dijo, tras abandonar la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que no iba a "fichar" por ningún partido político. Tenía razón: hizo uno a su medida y, de paso, acabó hundiendo Iniciativa.

Ilustres socialistas como Ernest Maragall, Toni Comín y Ferran Mascarell se pasaron a Esquerra o CDC para alargar su vida laboral o conseguir una jubilación de lujo.

El récord lo ostenta, sin duda, Comín que ha pasado ya por cuatro partidos: de Ciutadans pel Canvi -no confundir con Ciudadanos- al PSC, del PSC a Esquerra, y de Esquerra -se negó a dejar el escaño- a Puigdemont.

Incluso vi con mis propios ojos transitar a Elisenda Alamany de portavoz de los Comunes al grupo mixto sentada al lado de la CUP y de allá a concejal de ERC por Barcelona en unos pocos meses.

Quizá el caso más sonado fue el de Joan Josep Nuet que no tuvo reparos en pasar de líder d’EUiA -hace unos años todavía se definían como comunistas- a diputado de ERC en el Congreso por quítame ahí unas pajas.

El último ejemplo de solidez intelectual -y perdonen que abuse de su paciencia- lo ha dado este mismo martes con su prestancia habitual la portavoz del gobierno catalán, Meritxell Budó, que ha criticado la Ley Mordaza.

Si no hubiera sido por la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, que es su verdadero nombre, no sé como su excolega Miquel Buch habría impuesto las multas por la pandemia porque es la ley que utilizan para semejante menester.

Y, como en el caso de Pablo Hasel, se ha quedado tan ancha.

Catalunya se nos está yendo de las manos.

Publicitat
Publicitat

13 Comentaris

Publicitat
#7 recordad 6 y 7 septiembre, Barcelona is not Catalonia, 25/02/2021 - 11:20

Rius, recuerde que al principio de la transición ciertos burguesitos catalanistas se jugaron a los chinos si apuntarse a Convergencia, Unió o al PSC, así que es fácil imaginar cuáles son los principios que les alumbran, yo diría que Groucho Marx tenía más y mejores principios si nos fiamos de la frase que se le atribuye

#6 Joanet, Bcn, 24/02/2021 - 22:59

Pepe #3.2


El separatismo voluntario es éticamente legítimo. El integrismo forzado es moralmente una indignidad totalitaria.

#6.1 recordad 6 y 7 septiembre, Barcelona is not Catalonia, 25/02/2021 - 11:21

eso quiere decir que si me obligas a integrarme en una Cataluña secesionada sería una indignidad totalitaria

#6.2 Joanet, Bcn, 26/02/2021 - 10:04

#6.1

Recordad
No, en una Catalunya que democràticament hagi escollit tenir un estat propi, tu si ets marroquí, suec, espanyol, cubà, etc., podràs continuar sent-ho sense problema. No serà un sistema integrista.

#5 Sharp, Tarragona., 24/02/2021 - 18:29

ya se nos ha ido.

#4 josep miquel, calella, 24/02/2021 - 12:11

Al caso del vacio de poder, un falangista en los últimos dias del Ayuntamiento franquista, cuando se lo dijeron, respondió " Mentre jo sigui a l´Ajuntament el poder VESSA". Eran políticos de carácter, y sin cobrar un duro.

#3 Benet S., Barcelona, 24/02/2021 - 11:20

Com deia en Pla "cada pais te el govern que es mereix" i lamentablement en aquest dissortat territori hem viscut experiencies nefastes protagonitzades per personatges populistes que han segrestat el vot de la gent utilitzant les emocions, i el politic de pensament i raonament l'han bandejat. Van preferir un ilús Macià a un prestigiós Cambó.

#3.1 Joanet, Bcn, 24/02/2021 - 16:27

Per mi sempre un dependentista serà una persona sense dignitat i no entendrè mai als que prediquen la dependència. ¿ Si la dependència és tan bona com és que no hi ha cap pais independent que vulgui ser dependent ?

#3.2 pepe, andorra, 24/02/2021 - 20:43

para mi un separatista siempre será una persona sin dignidad, no entenderé nunca a los q predican el separatismo, si el separatismo es tan bueno ¿Cómo es q q después de q ellos manden durante cuarenta años no estamos como en Suiza? pues pq el separatismo es solo una excusa para subir al poder y saquear al presupuesto doblándolo todo de precio.