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La Punteta · 4 d'Octubre de 2020. 12:15h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Tierra de cobardes

 

Catalunya es un país de cobardes.

Los catalanes nunca seremos independientes porque nos han faltado muchas cosas pero también la suerte, la audacia y hasta los cojones.

Los que tienen la inmensa paciencia de seguirme -aquí, en las redes o en youtube- ya saben que no soy partidario de revueltas ni revoluciones sino de pagar impuestos y respetar la propiedad privada.

Pero en el bando indepe no había un Braveheart, un George Washington, un Lenin ni un Michael Collins.

Por mucho que algunos se compararan con Mandela o hasta con Gandhi.

Quisieron hacer la independencia con tractores, bomberos, funcionarios y periodistas de TV3. E incluso con estudiantes, algunos menores de edad.

Aquella frase que les dijo Junqueras en un acalorado míting el 26 de septiembre del 2016: “Sois indispensables para implementar el resultado del referéndum”.

O Marta Rovira con sus apelaciones al “mandato democrático”.

Era una excusa para no ponerse en primera fila. Para decir llegado el caso, como intentaron, que ellos no habían sido. Que había sido el pueblo que los empujó.

Un día le pusieron un vídeo en TV3 y no paraba de repetir la expresión como una cacatúa. La dijo media docena de veces. No se salía del guión.

O aquel otro en el Supremo. “Lucharemos hasta el final” proclamó antes de salir pitando hacia Suiza.

Aunque el rey fue, sin duda, Carles Puigdemont. No en vano se le conoce ya por el apodo de el Vivales.

El proceso se torció el día que el entonces presidente decidió dar esquinazo a la Guardia Civil y hacer el cambio de coche debajo de un puente.

En vez de ir a votar a Sant Julià de Ramis se fue al pueblo de al lado, Cornellà de Terri.

El otro día todavía veneraban tan magno acontecimiento en el informativo de TV3.

Pero si Puigdemont hubiera ido a votar la localidad que le tocaba quizá ahora seríamos independientes.

La foto de él con un antidisturbios de la Guardia Civil a un palmo de distancia y, con suerte, la nariz ensangrentada habría dado la vuelta al mundo.

Habría sido portada seguramente en el New York Times y en la CNN. Entonces sí que el mundo nos hubiera mirado.

Sin olvidar otras muestras de coraje. Como cuando les dijo aquello de “mañana, todos al despacho” antes de salir huyendo para Bélgica.

Tanto dar lecciones de dignidad, de épica e incluso de historia.

Me ahorro otros detalles -no sé si se escondió en el maletero o bajo una manta en la parte posterior del vehículo- porque no están confirmados todavía.

Respecto a Torra, su sucesor, destacar que al final ha sido condenado por inhabilitación, que no implica penas de prisión.

Por empecinarse con una pancarta, con una simple pancarta. Nada de un 6 de octubre u otro 1-O.

Anda el hombre ahora lamentándose en medios afines -la ACN y Vilaweb- de que no se ha podido ir más allá.

Incluso desprestigiando a la propia institución que él ha presidido -más bien mal presidido- diciendo que es un “embalum”, un bulto, un estorbo. Que ya es el colmo para un nacionalista catalán.

Pero nótese que no ha traspasado en dos años ninguna línea roja y que ha convertido el colgar un trozo de tela en una heroicidad.

Para muesta definitiva dos botones.

En agosto del 2018 lo entrevistó el director de un conocido periódico barcelonés.

En los prolegómenos, y para rebajar el ambiente, le preguntó:

- President, ¿qué es lo primero qué hiciste tras llegar a Palau?
- Ver por dónde puedo escapar

¿Y éste tenía que llevarnos a la independecia?

Voy a aportar todavía otra prueba más documentada sobre el carácter arrojadizo de Quim Torra i Plaque aunque la anterior la sepa de buena fuente.

En su libro “El quadern suís” -el dietario que escribió durante su estancia en este país- confiesa sólo empezar que "no he sido nunca un héroe sino lo contrario” (página 15).

Y el 24 de enero del 2006 anota: “Los primeros días estaba paralizado por el miedo” (página 31).

Que conste que sólo lo habían cambiado de destino: de Barcelona a Suiza.

Aunque nunca entendí la recompensa porque, según explica él mismo, se pasa el tiempo haciendo power points y viajes más de placer que de trabajo.

No me extraña que Winterthur acabara absorbida por la francesa Axa si todos los empleados perdían el tiempo de la misma manera..

En todo caso, com decía, no estaba cruzando el océano ni el Tibet ni la jungla ni siquiera el Polo Norte.

Y estaba "paralizado por el miedo".

¿Cómo se puede tener miedo en el país más civilizado del mundo a no ser que estés escalando el Matterhorn?

¿Este hombre tenía que culminar el proceso?

Carlos Carrizosa, el portavoz de Ciudadanos y ahora candidato, se lo recordó el pasado miércoles en su pleno de despedida.

En mayo del 2018, en el debate de investidura, anunció solemnemente que “haremos República, haremos República”

Y en octubre del mismo año que “no he venido a administrar ninguna autonomía”.

Pero lo peor no es la cobardía de los indepes.

Lo peor es la cobardía de todos.

Catalunya está como está porque todos callaron.

También callaron los catalanistas.

Todos aquellos que ahora se disputan las engrunes (las migajas) de la antigua Convergencia.

¿Dónde estaba Ramon Espadaler (Units)?

¿Antoni Fernández Teixidó (Lliures?)

¿Gemà Gordó (Convergents)?

Muy fácil: tenían cargo -algunos incluso de conseller- o estaban montados en el proceso.

A los de Unió, por ejemplo, los echaron en junio del 2015 y en septiembre íbamos a elecciones.

Por no hablar de Marta Pascal o de David Bonvehí.

La primera -que aspira a continuar en política con la marca del PNC- todavía decía en mayo del 2017 que el próximo año en Eurovisión.

Y en junio, cuando Puigdemont echó a Baiget y a otros del Govern, que eran “soldados del PDECAT" ¡Soldados!

El segundo aún se hacía fotos con Bildu en octubre del año pasado.

Pero, de todos, el peor silencio ha sido si duda el de la sociedad catalana en su conjunto.

El de los empresarios. Los medios de comunicación. Los periodistas. Los intelectuales. Los historiadores. Los lameculos -algunos en las dos categorías anteriores. Las patronales. Los sindicatos. La mal llamada sociedad civil.

Aquí nadie alzó la voz -excepto algún zumbado entre los que me encuentro- para advertir de los riesgos.

Todos temerosos de perder un contrato con la Administración, una subvención o incluso una canonjía.

A nosotros hasta nos han amenazado con retirarnos la subvención por el catalán.

O simplemente fueron víctimas del miedo escénico, del qué diran, del mainstream, de la presión ambiental.

Un día fui a un acto al Colegio de Abogados y la decana, María Eugenia Gay, no dejó entrar a la prensa durante una visita de Alfonso Guerra para presentar el que era entonces su último libro. ¡A todo un exvicepresdiente del Gobierno! Mejor dicho: al exvicepresidente por antonomasia porque hasta que a Carod lo designaron con el mismo cargo para no tener que hacerle conseller en cap de vicepresidente sólo había uno.

Y que conste que es hija de Eugeni Gay, que fuera miembro del TC (2001-2012) y hasta vicepresdiente. Ahora anda intentando reconstruir el catalanismo tras haber quedado éste fet miques.

Lo dicho: país de cobardes. Unos y otros.

El daño ahora ya está hecho. Tardaremos mucho, muchísimo, en superarlo. Y las consecuencias serán inmensas.

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17 Comentaris

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#17 Doctor, Barcelona, 05/10/2020 - 13:14

Acertado artículo Sr Rius, como siempre. La burguesía solo ha hecho una revolución: la industrial, creándose dos grupos, el proletariado (trabajadores) y los dueños de los medios de producción (burgueses). Las revoluciones sociales las hacen los que no tienen nada que perder y mucho que ganar

#16 Murciano, Caravaca, 05/10/2020 - 12:23

Que la figura principal en los belenes catalanes sea un tío cagón no es casualidad.

#15 no soy nadie, barcelona, 05/10/2020 - 09:22

Sr. Rius lo de que le hubieran pegado y eso nos habría llevado a la independencia... lo atribuyo a un anhelo íntimo, previsible en su caso. Si eso hubiese llevado a algo habría sido a la violencia directa entre catalanes. Usted sabe que es preferible una democracia imperfecta a una dictadura etnicista. Yugoeslavia no queda tan lejos...

#14 Iñigo, Palma de Mallorca, 05/10/2020 - 09:04

Sr Rius se contradice, en el primer párrafo dice que no es hombre de revoluciones sino de orden, pero lo que destila el artículo es que en el fondo anhelaba la independencia aunque hubiera sido saltándose toda las reglas, los sentimientos por encima de la razón, Cataluña y el resto de España esta perdida. A quien votara en las próximas elecciones

#12 Daniel, Tokio, Texas, 05/10/2020 - 01:48

Un artículo perfecto, Sr. Rius. La purs verdad pero, además, extensible a toda España e incluso, pero un poco menos, a toda Europa. Estamos como estamos porque, a través de los medios de comunicación se ha inculcado una cultura de la cobardía, atando mediante subvenciones a sus difusores.