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La Punteta · 3 de Maig de 2018. 17:47h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Todas las falacias del proceso

Vicent Sachis y Josep Martí, cada uno en un extremo de la foto, el 20 de septiembre del 2012 en la plaza Sant Jaume


Una de las posverdades del proceso es que era una iniciativa de la gente, "de abajo a arriba" decían. Los políticos no tenían nada que ver. Siempre creí que era mentira. O que como mínimo era exagerado.

Sin la capacidad de movilización de Convergencia y de TV3 no habría habido proceso. Me refiero a la Convergencia de entonces. No el partido residual en el que está en camino de convertirse. Aquella que presumía de tener 50.000 militantes.

Felizmente ahora acaba de reconocerlo sin ambages el que fuera secretario de comunicación del Govern, Josep Martí. Esto y otras cosas más graves. Es de agradecer que lo haga ahora. Lástima no haberlo dicho cuando trabajaba y cobraba sueldo público. Él también contribuyó a crear la burbuja mediática.

“El proceso -afirma en su último libro- no hubiera sido posible sin la gente exigiendo en la calle, pero a su vez, esa exigencia fue y es espoleada por el soberanismo institucional y político que aspiraba y aspira a sacarle provecho”.

Yo me dí cuenta el 20 de septiembre del 2012. El día que Artur Mas fue a la Moncloa, dio un portazo, volvió a Barcelona y salió a la Plaza Sant Jaume. Estaba llena pero estaban sólo los suyos: CDC, la JNC, Reagrupament, los consejeros, los altos cargos, la sociedad civil convocada a toque de silbato. ¡Pero si incluso había Vicent Sanchis de intelectual independiente!. Haciendo ya méritos, sin duda, para la dirección de TV3. También el propio autor del libro.

Como Mas ya venía embalado de la primera Diada multitudinaria -la de "Catalunya, nou estat d'Europa"- pensó que arrasaría. Convocó elecciones cinco días después con el resultado ya conocido: perdió doce escaños.

Desde luego, ha habido también otras falacias. Expresiones que, con el tiempo, han ido desapareciendo del lenguaje político. La más importante era la de que "som un sol poble". Tampoco lo somos porque, como se ha visto, Catalunya ha quedado partida por la mitad.

Pero, con la intestimable colaboración de los medios de comunicación de la Generalitat, se daba la idea de que sí. Por eso TV3 y Catalunya Ràdio han sido tan importantes: han construido el relato, han transmitido consignas, han dado una falsa idea de unidad. También por eso la CCMA no se toca como se ha visto este mismo jueves en el Parlament. No es la nuestra, es nuestra. La defensa ha ido a cargo de un periodista.

Había, por otra parte, la de "el món ens mira". Ésta debió ser idea del Diplocat, el invento de Raül Romeva. La República de los ocho segundos no fue reconocida por nadie. Ni Azerbayán ni Osetia del Sur ni Burkina Faso pongamos por caso. No digo ya alguna capital comunitaria. Es que ni Andorra.

Puigdemont, en su exilio dorado -mejor Berlín que Estremera- ha recibido el apoyo de un diputado finlandés y de dos alemanes. También del alcalde de Dublín, que procede del Sinn Feinn, y que colgó la senyera en el edificio municipal. La senyera, no la estelada. Los vascos, por cierto, han acabado votando los Presupuestos del PP.

Una de los más contradictorias, de otro lado, fue el "tenim pressa". En cuanto llegaron al poder -y empezaron a cobrar- se les pasó las urgencias. Superaron con creces el período de 18 mesos que ellos mismos habían proclamado. La cosa, en el fondo, era alargar el proceso cuanto más mejor.

Ahora llevamos casi seis meses de parálisis. En teoría el 155 ha sido devastador. Y en cuanto haya nuevo gobierno se levanta. Así lo aprobó el Senado. Pero siguen sin llegar a un acuerdo entre ellos. Por mí que lo hacen expresamente, apenas lo hagan tendrán que ponerse a gobernar. Después de haber dicho que esto de la Generalitat era una gestoría.

"Será un win-win": éste era de los buenos. Fue el propio Mas el que lo iba diciendo. Soy testigo. Había de ser un proceso de independencia en el que saldríamos todos ganando: España y Catalunya.

Mas acabó procesado -subestimaron al Estado, a la justicia e incluso a Rajoy- y ahora anda con las casas embargadas. El Tribunal de Cuentas -y la Generalitat que él mismo presidió- le reclama cinco millones por el 9-N. Tiene una vista el hombre.

Tenía que ser también la "revuelta dels somriures" pero todo el mundo anda cabreado. El famoso català emprenyat elevado al cubo. Los soberanistas porque como puede ser que no nos dejen ser independedientes y porque sus dirigentes han acabado en la cárcel o en el exilio. Y los unionistas porque están hasta los cojones de que los otros les echen la culpa del 155. En resumen, en el Parlament nadie se habla. Lo imprescindible.

No les molesto más. Un día colgué estas reflexiones en mi facebook y algunos seguidores copletaron la lista. Paso a citarlas textualmente. Gracias por su contribución.

Jordi Salazar recordó que “los bancos se pelearán por venir” y que “la UE nos recibirá con los brazos abiertos”. Xavier Blavia Ribé mencionó lo del “helado de postre cada día”. A pesar de que era una metáfora mostraba un poco lo sobrados que ibamos.

Manuel Castaño-Viella que “no se atreverán a aplicar el 155”. Màrius Tàrraga que “ho tenim a tocar”, Ramon Carner recordó el famoso lema de Mas: “amb il·lusió”. Creo que de éste último no hace falta traducción.

Y Carlos Lázaro Alcay que “era una declaración simbólica", "ni un paso atrás" -éste también lo recordó Gonzalo de Oro-Pulido Plaza-, "es la voluntad popular", "continuaremos en Europa", "los bancos no se irán", "nos mantendremos en el euro", "queremos mucho a España", "queremos dialogar", "Espanya ens roba". Finalmente, Toni Viñas: “ayudará a Espana a mejorar”.

Siempre dije -y lamentablemente los hechos me han dado la razón- que el proceso tenía los pies de barro: los partidarios de la independencia eran menos de la mitad de los votos. El 47,7% en las elecciones del 2015 y el 47,5 en las del 2017. Unos dos millones de un censo de 5,3. Más o menos.

En realidad, podemos retroceder hasta el referéndum del Estatut. Fue a votar un 48%. El sí tuvo 1,9 millones de votos. La base social permanece estancada desde entonces. Éste es el verdadero poblema. Así estamos. Lo peor de todo es que lo sabían: no había suficiente mayoría social. Jugaron con nosotros con tal de mantenerse en el poder. Es la triste realidad.

38 Comentaris

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#22 Conclusió, Chez Titole, 10/05/2018 - 13:03

Tots els raonaments exposats son vàlids, pero la conclusió definitiva (que no exclou les esmentades) és que No pots guanyar la Champions amb la plantilla del Vidreres. És a dir; amb un esparrucat i unes dotzenes de ximplets i bocamolls no pots anar enlloc.

#21 Guillamat, Barcelona, 05/05/2018 - 21:51

Yo creo que Eduard Pujol se tomó literalmente lo de "helado de postre cada día", y así se ha puesto, con más papada que un buey.

#19 Grijander, Tarragona (Tabàrnia), 04/05/2018 - 21:18

Em sorprèn l'oblit de la mítica "Estem preparats" (per fer el ridícul?, per anar a la trena?, per sortir "d'Erasmus"?).

#18 Dalmau, cat, 04/05/2018 - 18:45

I si ara tornessin a haver-hi eleccions hi tornaria a haver-hi majoria independentista al Parlament.. L'única manera de "solucionar" el problema, segons els del fatxenda de la FAES, és tornant a la "democracia orgánica" (il-legalització de partits, televisions, etc etc)

#17 no gràcies, ..., 04/05/2018 - 18:24

Potser sí que va començar així, però la negligència criminal d'aquest govern del PP a no voler negociar res (no al Estatut, no a res) ha obert els ulls a molta gent que abans no volia la independència i que avui no volen saber del Reino de España.

#17.1 El PP com excusa, Chez Titole, 10/05/2018 - 13:54

Cap govern de cap nació voldrà dialogar sobre un tema no previst a la constitució. Argumentar els governs del PP o de Rajoy com se sol manifestar no és res més que una maniobra de distracció. Pero queda molt be l'argumentació a falta d'altra cosa.