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La Punteta · 22 de Juny de 2020. 10:18h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Todos somos racistas

Los argelinos deslajados de Premià de Mar

 

Al final habrá que pedir perdón por ser blanco.

Yo no voy a pedir perdón por lo que ha hecho un policía blanco a miles de kilómetros de distancia.

Aunque el vídeo del incidente demuestra que más que un policía parecía un psicópata.

El País ya publicó hace unos día que el agente en cuestión tiene tres muertes sospechosas a sus espaldas: en el 2006, el 2008 y el 2011.

Auque la víctima tampoco era un angelito. Tenía diversos antecedentes penales. Incluida una condena de cinco años por robo con arma letal, según el mismo diario.

El otro día, leyendo las memorias del periodista Mariano Guindal -no se las pierdan-, vi que recordaba las disturbios de Los Ángles de 1991 tras una paliza de la Policía a Rodney King.

“La opinión pública se escandalizó y mucha gente de color se lanzó a la calle. Pero lo que el vídeo no mostraba -explica el autor- era que, unos minutos antes, el taxista intentó quitar la pistola a un policía".

"Tampoco revelaba -continuaba- que la zurra era el colofón de una persecución automovilística a ciento ochena kilómetros por hora y no mostraba que King estaba bebido y, probablemente, drogado”.

Yo tampoco lo sabía.

Vamos a ser sinceros todos somos racistas: todos preferimos estar con gente de nuestra raza, entorno o clase social.

Lamentablemente el racismo es un sentimiento humano.

Hay sentimientos humanos buenos y malos.

Malos: el racismo, el odio, los celos, la envidia.

Algunos de los cuales describió Sakespeare con tanta maestría. Por eso el dramaturgo inglés es uno de los grandes.

¿Que en Occidente hay racismo? Sí, como en todos lados.

Pero aquí también es donde más se combate.

Lo que pasa es que en Occidente arrastramos remordimientos de conciencia por nuestro pasado colonial. Más unos países que otros, claro.

Sin embargo, Occidente también tiene cosas buenas.

El exministro de Exteriores israelí Sholomo Ben Ami -al que tuve ocasión de entrevistar hace poco- ya decía en un artículo en el 2013 que “los valores de la libertad y la dignidad humanas que impulsan la civilización occidental siguen siendo el sueño de la inmensa mayoría de la Humanidad”.

El racismo -o la esclavitud- no es un invento exclusivo de Occidente. Ya existía en la América precolombina, en África o en Asia.

Hernán Cortés, al frente de apenas 400 hombres, no habría podido vencer nunca al poderoso imperio azteca sin la ayuda de otras tribus como los tlaxcaltecas, que estaban hartos de los sacrificios humanos de sus vecinos. Es decir, del racismo.

Pero aquí vamos flagelándonos todo el día.

Hace tiempo leí una entrevista al exjugador del Barça Arda Thuram que decía que "El racismo es, ante todo, un problema de los blancos”.

No, los negros también pueden ser racistas.

O los magrebíes.

O los asiáticos.

Hace unos años coincidí en la Fundación la Caixa con el exeurodiputado de CiU Carles Gasòliba.

Era una comida con la historiadora de Oxford Margaret MacMillan -autora de 1914: De la paz a la guerra entre otros- a la que habían tenido la gentileza de invitarme gracias a Jaume Giró. Le doy las gracias desde aquí.

Al salir, Gasòliba comentó que Japón -con más de 120 millones- apenas tenía un 1% de extranjeros. Ahora parece que ha subido al 2%.

De hecho otro autor, Ian Buruma, tiene un libro El precio de la culpa en el que describe la distinta manera con que alemanes y japoneses han digerido sus culpas por la II Guerra Mundial.

No lo tengo a mano, pero basta recordar que mientras los primeros han financiado incluso la construcción de submarinos nucleares israelíes los segundos han pasado más de puntillas por sus atrocidades.

Los japoneses, durante la II Guerra Mundial, no sólo trataron mal a norteamericanos, británicos o holandeses sino también a chinos o coreanos.

Por mucho que se empeñaran en bautizar su imperio con el pomposo nombre de Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental.

El racismo, lamentablemente, es universal. Y si no pregunten a los subsaharianos como los tratan en Marruecos. Incluida la policía.

Tampoco hay que confundir la mala educación o la impunidad con el racismo. Con frecuencia es la excusa.

Recuerdo un artículo lejano de un observador como Manuel Milián Mestre. También le entrevisté hace poco.

Decía así: "El pasado 11 de diciembre presencié en unos grandes almacenes de Barcelona un pequeño incidente entre una vendedora y un cliente magrebí, que la increpaba de manera exigente, casi agresiva".

"Pretendía -añadía- tener razón cuando no era así, ya que la chica se había expresado con absoluta corrección. 'Estoy harta de la insolencia de esta gente -me dijo, excusándose-. Cada día son más los que vienen con malos modos. Estamos cansados'" (1).

Y me viene a la cabeza también el reciente incidente en Premià de Mar en el que medios de comunicación, ongs e incluso el Gobierno catalán -por boca de su portavoz, Meritxell Budó- ha querido ver un incidente racista.

A mí, del citado episodio, me sorprendieron dos cosas.

Una, que los okupas recibieron a los atacantes al grito de “racistas, racistas”.

Y la segunda que, cuando salieron con toda parsimonia protegidos por los Mossos -¿no están acusados de delito varios?- no iban con banderas de su país de acogida -españolas o señeras- sino de su país de origen -argelinas- lo que demuestra sin duda su elevado nivel de integración.

En cambio, para los vecinos no era racismo.

Uno de ellos explicó, en declaraciones a TV3, que “ya no se cortaban por nada, hasta robaban a gente mayor a los que tiraban al suelo para robarles la cadenita" mientras su mujer asentía.

Y el alcalde, Miquel Àngel Méndez -el que sustituyó a Miquel Buch, por cierto- tambien negó que fuera racismo.

“No tiene nada que ver con su origen ni con su raza. Simplemente son presunto delincuentes que actuan indiscriminadamente por todo el territorio”, dijo en declaraciones a la misma cadena.

"Es un ataque contra presuntos delicuentes, ya sean blancos, negros o rojos", añadió el alcale de JxCat. Ha sido desautorizado por su propio partido.

Por eso, tampoco hay que confundir el racismo con el cumplimiento de las leyes.

Aunque Televisió de Catalunya, por supuesto, se ha sumado a la flagelación. El Telenotícies del pasado día 10 denunciaba el “racismo estructural” en nuestras sociedades.

Y citaba, entre otros, el caso del “mantero de Salou que murió saltando del balcón huyendo de la policía”.

Todavía recuerdo que el ahora diputado de los Comunes en el Congreso Jaume Asens creó sospechas sobre la actuación policial con este tuit: "Lamentable. La persecución policial en Salou contra top manta acaba con un senegalés muerto. ¡Todos somos còmplices! (unos más que otros)".

Posteriormente se comprobó que el fallecido en cuestión, desde luego, no había sido lanzado al vacío por los Mossos y que su domicilio era un auténtico corte inglés en miniatura repleto de material ilegal dispuesto a ser vendido.

El incidente, por cierto, provocó unos graves disturbios en la localidad turística. La vía férrea estuvo cortada más de ocho horas en pleno mes de agosto. E incluso creo que se dio el caso de agresiones a algún blanco por su color de piel.

Los detenidos -en época de Jordi Jané como consejero de Interior- fueron acompañados gentilmente a sus domicilios en los propios coches patrulla tras prestar declaración.

Yo estoy en contra del racismo pero también a favor del cumplimiento de las leyes, incluida la Ley de Extranjería. De hecho soy partidario de endurecerla para permitir las expulsiones en caliente de cualquiera que entre, a partir de ahora, sin papeles.

Si no difícilmente puede expulsarse a nadie porque precisas de la colaboración del detenido, de las autoridades diplomáticas -consulado o embajada- y todo ello en un período como mucho de 60 días: el máximo tiempo en que pueden permanecer en un CIE.

Por eso estoy en contra también de cerrar los CIE a pesar de lo que lo pidan el presidente del Parlament, Roger Torrent, y el Síndic de Greuges, Rafael Ribó. Viven en otro mundo.

Por una sencilla razón: ¿si se cierran los CIE cómo explulsamos a aquellos extranjeros sobre los que pesa una orden judicial de expulsión?.

También soy partidario de devolver los menas: tienen familia en sus países de origen. Aquí, ¿cuando se escapa un menor qué se hace? Devolverlo a su familia a no ser que haya cometido algún delito, entonces pasa al juzgado de menores. Pues lo mismo.

O contra los manteros. El fenómeno se ha desmadrado desde que al entonces consejero de Interior Joan Saura tuvo la feliz idea de acotar zonas en localidades turísticas para ellos. Y la parálisis de Ada Colau sólo ha hecho que empeorar la situación.

Las personas que llegan sin papeles no pueden dedicarse a vender además productos falsficados -el delito es doble- en competencia clara con los comerciantes que sí pagan impuestos.

Todo esto no es racismo: es puro sentido común. Digan lo que digan.

 

(1) El Punt-Avui: "La perplexitat a l'horitzó", 14 de diciembre del 2010

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22 Comentaris

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#18 VOXER y a mucha honra, Covadonga, 27/06/2020 - 00:01

Qué raro, han sido asesinadas 6 personas el ultimo més en Inglaterra por los seguidores de la religión de la paz y no he visto ni una manifestación de condena y protesta.
#WHITE LIFES MATTER !!!

#17 julian, bcn, 25/06/2020 - 21:15

Hay algo que no entiendo.
Se empeñan en dar papeles para todos, albergues de menas a 100€ dia , paguitas de los 18 a los 23 de 650€ a exmenas y luego, a los trabajadores inmigrantes de los mataderos les dan una paga de m . y los tienen tan hacinados que luego salen brotes de covid por todas partes. Se puede ser mas cínico!

#16 De-MAS-Cràzya, Barcelona, capital de Lemmings Land, 25/06/2020 - 20:38

Un sector de la sociedad bastante amplio cree, equivocadamente, que RACISMO es una palabra que sólo cabe predicarse de una persona blanca occidental. En ocasiones también existe componente racista en los delitos que cometen inmigrantes, como las manadas magrebies: violaciones a menores, asaltos agresivos a turistas o ancianos.

#14 Menjamela Grandi, Anapurna, 24/06/2020 - 12:16

El problema no es un tema de racismo, que España es un crisol de gentes venidas de todos los lados. El problema es convivir con la delincuencia. Y también con el Islam, que es un sistema de organización y control sociopolítico que nos retrotrae a la Edad Media. Yo no quiero que a mis padres los atraquen. Ni que mis nietas lleven burka.

#13 Yolanda, Bilbao, 23/06/2020 - 18:38

Un error de base: confundir racismo con sentimiento de identidad
En lo demás, 100% ok