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La Punteta · 26 d'Abril de 2019. 14:53h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Tsunami Vox

No he acertado nunca una quiniela.

Ni futbolística ni perodística.

Hace muchos años, cuando La Vanguardia me envió de becario a Estraburgo, entrevisté al entonces ministro de Exteriores argentino, Dante Caputo.

Después publiqué un reportaje en el que decía que Argentina lo tenía todo para convertirse en una potencia regional. Igual Lluís Foix todavía se acuerda.

Acababa de salir de la dictadura y disponía de un enorme potencial económico.

No hace falta repasar la historia reciente de Argentina para ver que me equivoqué estrepitosamente.

Aunque, en este caso, creo que influyen mucho las élites extractivas que tan bien retraron los profesores norteamericanos Daron Acemoglu y James A. Robinson en su libro Por qué los países fallan.

Del libro me quedaron grabados dos datos concretos.

Primero, que curiosamente Argentina la cuarta potencia mundial en el siglo XIX. Como ha acabado.

Y segundo que Turquía, entonces el principal país musulmán, no autorizó la imprenta hasta 1729. Ello puede explicar su retraso.

Aunque en la Catalunya actual también hay mucha élite extractiva.

Dicho todo esto, creo que Vox será la sorpresa en las próximas elecciones generales.

Solo hay que ver que son los únicos que llenan los mítines. Y sin televisión.

Al principio pensé que ya sería un éxito para ellos entrar en Congreso con una horquilla de entre 20 o 30 diputados.

Y que conste que Pablo Iglesias ha hecho una buena campaña.

No lo tenía fácil. Le han dado argumentos con lo de la policía patriótica. Un escándalo que habría que aclarar cuanto antes. Y exigir responsabilidades.

Incluso ha salido en la tele exhibiendo la Constitución. Ahora ya no es el papelito del 78, que dice en algun video de los que corre por internet.

Pero el proyecto se ha ido desinflado desde el 15-M entre problemas internos (Errejón) y tensiones territoriales (En Marea, etc.)

O ejemplos poco gratificantes como la casa de Galapagar.

Por supuesto Pablo Iglesias puede vivir donde quiera siempre que su bolsillo se lo permita.

Pero he llegado a la conclusión de que la izquierda utiliza con frecuencia la política como trampolín. Como ascensor social.

Difícilmente con su sueldo de profesor de 2.000 euros al mes podría costarse una hipoteca para una vivenda valorada en 600.000.

Lo que más me gustó fue su reacción: puso su cargo a disposición del paritdo y convocó una consulta a las bases.

¡Pero la opción no era dejar la casa sino dejar el partido!

Por eso creo que, el próximo domingo, ya puede pasar de todo.

Las redes sociales hierven. Ahí Vox se mueve como pez en el agua.

En mi opinión, no es que disputen el cuarto puesto a Podemos sino que lo han sobrepasado holgadamente. Puede competir incluso con Ciudadanos por la tercera plaza.

Y que no llegue a la segunda.

Me sorprendería mucho porque empiezan de cero.

Pero ya no descarto nada. Ni siquiera un hundimiento del Partido Popular. Excepto en Catalunya.

Además, las elecciones se deciden cada vez más en el tramo final.

Un día Gabriel Colomé, el factótum del PSC para las encuestas, me confesó que Collboni perdió varios concejales de golpe en las últimas elecciones municipales cuando El País publicó un sondeo que daba a Colau como ganadora. Efecto arrastre.

Y hay un 40% de indecisos. De indecisos o de gente que vota Vox y no lo dice públicamente.

Han conseguido que sea el partido antisistema, ligado a la modernidad, incluso a lo auténtico. Quien lo iba a decir.

Un día vi un reportaje de Vox en La Sexta, con ocasión de las andaluzas, y los asistentes a un mitin no se escondían. Al contrario confesaban con orgullo su voto. 

Tampoco sería muy extraño. En toda Europa mandan o influyen.

Quizá le ha llegado la hora a España. Hace años, hablando con un alto cargo de extranjería, me dijo que aquí siempre vamos con diez años de retraso. En las causas y en los efectos.

Y en muchos países son tercera, segunda o hasta primera fuera política.

Sólo hay que ver el resultado reciente en Finlandia: segundo partido separado sólo por apenas unos miles de votos del primero, los socialdemócratas. 17,5% a 17,7%.

Ha cambiado el paradigma.

¿Han estado en la Ciudad de las Artes? Yo, sí. Aquello es muy grande. ¡Y había colas para entrar en el mitin de Vox!.

O el vídeo de un currante -nunca mejor dicho- que se ha convertido sin quererlo en el mejor anuncio electoral.

Mientras carga una pesada placa dice con orgullo que votará Vox y deja boquiabierto a un reportero presuntamente de izquierdas.

Los valores en alza ya no son los tradicionales de la izquierda -la solidaridad, la igualdad, la fraternidad- sino los de la derecha de toda la vida: inmigración controlada, seguridad ciudadana, orden, autoridad.

En Francia, Marine Le Pen obtuvo en las presidenciales de hace dos años más de diez millones de votos.

Es imposible que todos fueran fachas, racistas, xenófobos e islamófobos. Es sólo una muestra de la penetración de esta nueva ideología en las clases medias.

Por eso, mientras la izquierda no haga autocrítica no hay nada que hacer: continuará bajando. Los cordones sanitarios sólo fortalecen al de dentro.

Tienen qué preguntarse por qué sus electores desertan en masa.

En el ascenso de Vox hay también dos factores clave:

- El binomio Puigdemont-Torra.

Sin comentarios. El proceso ha conseguido paradójicamente despertar el patriotismo español.

Aunque yo creo que, en el fondo, es lo que quieren: un gobierno de derechas y un nuevo 155. Es la única manera de resucitar el proceso.

Poder decir a los catalanes, al menos a los independentistas: "¡veis lo malos que son los españoles!"

- Y segundo: la inmigración.

Lo he dicho siempre: es muy fácil hablar de este fenómeno desde Sant Cugat o Galapagar pongamos por caso.

Pero vayan a cualquier barrio con mucha población extranjera y pregunten a los vecinos de toda la vida que piensan de los recién llegados.

Luego me cuentan. Yo ya lo he hecho.

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22 Comentaris

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#16 Oriol, BCN, 28/04/2019 - 21:23

Perdoni, però si hem de fer cas dels resultats que van sortint, no ho ha encertat gaire.

#14 JOSE MANUEL GARRIDO, BADAJOZ, 28/04/2019 - 19:36

Estimado Xavier:
Como te he comentado en alguna ocasión, aunque no comparto tus ideas sobre Cataluña soy un seguido de e-notícies simplemente porque eres independiente y ojetivo en tus artículos, no te dejas llevar por la pasión. Mi reconocimiento a tu trabajo y a tu perseverancia en una Comunidad que es muy difícil ser objetivo si quieres recib

#13 Fins els ovaris, Figueres, 28/04/2019 - 17:24

Jo també ho he fet, parlar amb gent d'un barri d'immigrants andalusos sobre els nous veïns: estan horroritzats: "esto ya no se parece en nada a lo que era antes", brutícia, robatoris, inseguretat a la nit, okupació, els punxen la llum.. "Es verdad que nosotros también tuvimos que venir -em diu- pero vinimos para trabajar". Vox dóna resposta

#13.1 Oriol, BCN, 28/04/2019 - 21:25

"Ehem... més o menys el mateix que els currantes catalans deien sobre els andalusos en els anys 50 i 60.

#12 FRAN BCN, Bcn, 28/04/2019 - 16:23

Cal blanquejar l' extrema.dreta?.'.'es.gent perillosa que es pot carregar lo.aconseguit en.40 anys de.democràcia....

#11 Marc, Salou, 28/04/2019 - 00:49

Rius no em bloquejis el comentari, pero deixam dirte una cosa...SI VOTAR SERVÍS D'ALGUNA COSA - en aquesta societat de multinacionals i élits extractives...ESTARIA PROHIBIT. Jo puc fer un pronóstic per demà....LA BANCA SEMPRE GUANYA.
Guanyarà l'IBEX, guanyaràn les èlits i guanyarà LACAIXA, que es la que et paga la publi. (gracìes Adblock!)