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La Punteta · 11 de Novembre de 2018. 18:20h.

JOSÉ GONZÁLEZ

TV3, de la teva a la seva

Sólo porque es domingo y por no fastidiarlo de buen principio, arrancaré por el pretérito más perfecto. TV3 fue una excelente tele, un servicio público de referencia y de calidad desde sus principios en 1984. Su buen hacer se extendió hasta hace unos años, cuando empezó a perder a chorros su identidad inicial, así alegre pero no tan extrañamente. Entre pitos, flautas y ferias “prusesales” se ha transmutado en una estación televisiva local, propia de un pueblo en fiestas o, alternativamente, cabreado por la mala evolución de los festejos.

TV3 tuvo éxito además de buenos propósitos y presupuestos. Se sabe que uno de cada cinco catalanes la veía diariamente durante sus primeros 20 años de vida. Con la llegada de la TDT y de otros canales generalistas, ese buen dato ha ido cayendo a partir de 2005, hasta situarse en las cifras de 13-15% de audiencia en las que se mueve ahora. Es decir, actualmente ven TV3 uno de cada siete catalanes y la única causa -la de los que la ven y la de los que no- es el “prusés”. Si echamos cuentas, la ración catódica diaria de TV3 sale a precio de beluga. La fiesta la pagamos todos y no sólo sus consumidores. Consulten los presupuestos, los sueldos y los números de plantilla si desean cabrearse hoy y no encuentran otro motivo más a mano.

Estas melancólicas líneas que siguen son para mayores de 45-50 años y con vocación de (intentar) ser fiel cronista del pasado. Recuerdo con aprecio sus informativos pioneros que, en la práctica, marcaron un camino para otras televisiones autonómicas incipientes, incluso para la misma TVE. Se apostó por el tratamiento de las noticias con muchas conexiones en directo y por buenas corresponsalías. Creó un excelente lenguaje informativo adaptado al medio y, además, contaba con una buena agenda de noticias, con el justo balance entre lo local, lo nacional y lo internacional. Cumplió también su misión de difundir el uso de un catalán estándar normativo.

Por otro lado, acertó en la selección inicial de series como Gent del barri (EastEnders de la BBC) o Dallas con sus aportaciones a un catalán estándar que, de hecho, se estaba creando (“Sue Ellen ets un pendó” quedó como frase para la historia). Otros buenos ejemplos fueron los de producción propia como Ventdelplà en los 90, Temps de silenci en la década del cambio de siglo o, recientemente, Merlí. La programación infantil también fue muy celebrada con el Club Súper 3 y sus contenidos. Fuimos muchos los que aprendimos más y mejor catalán con TV3 que cursando BUP o en la misma facultad. Fin de la nostalgia y del pasado perfecto. Aterricemos en un presente bastante más feote.

Con voluntad que presumo casi suicida, bajo la dirección ultranacionalista del periodista valenciano Vicent Sanchís, TV3 ha pegado un bandazo yendo de la segunda persona a la tercera del singular del titular. De “la teva” a “la seva” como consecuencia de su apuesta diaria, casi exclusiva, por el localismo y por su descarado sesgo independentista. Y lo hacen sin ningún pudor, dando ejemplos de ello a paletadas y esforzados diariamente en el empeño de la soñada y lejana república catalana. Repasándolos, he hallado un ejemplo escandaloso y que sobra para sostener la tesis de que TV3 es solo la seva, la tele privada del independentismo. El Telenoticies Migdia del 8 de noviembre del año pasado, día de uno de los retóricamente llamados “paros de país”, dedicó más de media hora –un 70 por ciento de su tiempo- a los cortes de carreteras y de estaciones de tren. Un 3,4%, que no un 70%, bajó ese día el consumo de electricidad como consecuencia del paro. Ya ven ustedes por dónde iba TV3: por convertir el presunto paro de país en una trola para el país.

Este nuevo (mal) estilo informativo se evidencia en el tratamiento de las noticias relacionadas con el secesionismo, lo que viene siendo el orbe mundial según su agenda del caminito a Ítaca. En el caso citado antes, se concretó en presentar 30 minutos ininterrumpidos de imágenes de esos cortes como muestra del “éxito” de la huelga y aunque el piquete fuera de cuatro y el cabo. Obviaron que el paro fue un rotundo fracaso y que casi todo el mundo trabajo porque quiso y pocos, muy pocos, no lo hicieron… pero sólo porque no pudieron. Así sucedió a excepción de la huelga incentivada para muchos docentes y bastantes menos sanitarios y otros funcionarios públicos. Fue tan tosco como eficaz el maquillaje del mensaje. Para TV3 y su audiencia –ya saben, ese catalán entre otros siete- hubo una huelga masiva aunque no la hubiera. Fake news que diría el inefable Trump.

Y de ese insufrible modo siguen llevando la burra al trigo cada vez que pueden. De verdad que hay que ser un valiente -o estar muy aburrido- para ver programas como FAQS (un pim pam pum del invitado que ose ir contra el mainstream “indepe”). O todo un héroe catódico para meterse entre pecho y espalda cualquier informativo de la seva, especialmente el día en que hay cualquier manifestación, celebración, algarada o cualquier otro hito “prusesal”. Es decir, casi cada día laborable o fiesta de guardar.

Por estas, sumadas a otras razones que no caben en estas líneas, les comunico solemnemente que he decidido no mover a TV3 de su nuevo sitio. Del lugar donde quedó tras la última resintonización automática de la TDT: allá por el número 20 y pico de los canales, entre Divinity TV y Tele 5. Que conste que me sabe mal pero de ese triste lugar de mi tele no saldrá si no se reforma. De momento ahí estará bien y yo, mejor.

José González

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8 Comentaris

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#7 Josep, Barcelona, 18/11/2018 - 21:17

Amb absoluta diferencia la millor tele que es pot veure a Catalunya
Aixo es el que tots els que sou incapços de suportar, perque ho sebeu.

#7.1 Sergi, Bcn, 20/11/2018 - 08:40

Amb absoluta diferència la pitjor televisió de Catalunya

#6 Rivas, Hospitalet, Tabàrnia, 15/11/2018 - 21:58

No hi estic d'acord. TV3 va ser sempre separatista. Sempre va distingir entre la "nació" i "l'estat", amb el mapa dels Països Catalans de fons, i amb els castellanoparlants com a figurants del pessebre. Una altra cosa és que ara mateix hagin perdut la vergonya.

#5 el ultimo que cierre, Canovejas, 13/11/2018 - 12:54

Fué el gran error del 155, no intervenir y normalizar ese nido de subvenciones.
Es, sin ningún género de dudas, la causa de que el prusés se sostenga aún.
La solución pues, ya la sabemos y es muy sencilla: SIN ALTAVOCES, LAS TROLAS NO LLEGAN AL CONSUMIDOR.
Ya digo, es muy sencillo. No pierdo la esperanza y es una terapia poco agresiva

#4 Fart de vividors del procés, No som 7 M, 13/11/2018 - 10:33

Ho sentó molt, però per la mala qualitat, la baixa audiència, el alt preu que estem pagant, l'us tendencios, etc TANCAMENT JA!!

#3 Veciana, Barcelona, 12/11/2018 - 16:49

Hace 4 años que quité esa basura de mi tele.