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La Punteta · 1 de Setembre de 2020. 09:09h.

RAFAEL ELÍAS

Último tango en Manchester

Es el tango el baile argentino por excelencia, es la música en lamento por un querer imposible de amarrar, es el abrazo estrecho que no retiene; la danza de la caminata, el corte y la quebrada, como la vida misma, como la realidad no soñada. Es el tango la coreografía de un dolor infinito y del sufrimiento que se resiste a perder la elegancia, es mantenerse en pie con dignidad ante un mal que apuñala las tripas y desgarra desde adentro hacia afuera, a cada giro, a cada vuelta, en un implacable desafío de miradas cuyo final ronda escrito de antemano, como verdad cruel e inmutable. Es la derrota del hombre y es, en definitiva y más prosaicamente, el llanto del cornudo orejón.

Conviene reseñar que es el tango también una pelota, un balón de fútbol, concretamente el utilizado en el mundial de 1982, celebrado en España, donde nuestra selección hizo el más absoluto de los ridículos, en perfecta sintonía con el espíritu tanguero y la romántica gloria del vencido.

Volviendo a los argentinos, cinco años más tarde -1987- nacía en Rosario Leo Messi, La Pulga. El resto es historia, arte y deleite. Independientemente del club al que uno siga. Independientemente de que a uno le guste el fútbol o no.

Bien, pues resulta que, para variar, una bisabuela de La Pulga era catalana, ello explica el completo dominio de Lionel del Pompeu Fabra, aunque no deja de ser una revelación poco original: recordemos que una abuela de Beethoven -la señora Poll (piojo en castellano)- también era ciudadana de los Països Catalans, tema ya tratado en un artículo anterior, pero que saco aquí de nuevo porque no me negarán que entre la señora Piojo y el señor Pulga podría existir algún vínculo. Señores del Institut de Nova Història, aquí tienen una mina, venga ese estudio. Grup Koiné, ¿qué coño es eso de Leo Messi? Lo correcto es Llegeixo Messi.

Hablando de piojos, el hombre que se halla bajo las greñas de Puigdemont fue comparado con el astro argentino por Laura Borràs, y no hace mucho, febrero de este año: “Puigdemont hace de Messi y el resto tenemos que jugar al servicio del equipo”. Mejor no cebarse con la frase, que no está el asunto para bromas. Pierde el Barça y pierde la Liga Española. Llevaba razón la Borràs. Otro exiliado. Joder.

Con todo, y ya puestos a aceptar la marcha de D10S, me hubiese gustado que recalase en el PSG, más que nada porque podría haber titulado este artículo como la película de Brando, que muchos recuerdan por la escena de la mantequilla, aunque yo prefiero el baile del final, cuando se cuelan en la clase de tango y lo destrozan sin piedad, mientras los allí presentes se quejan indignados: “míralos, bailan a su aire”. Con todo, y perdonen la digresión, si finalmente se confirma el MC (“emsi” en inglés, casi), Wardiola ya se puede ir poniendo las pilas. Dudo que el jeque le permita tirarse otro año sin ganar la cornuda orejona teniendo en plantilla a Llegeixo Messi, que otra Champions imposible de amarrar bien podría significar su Último tango en Manchester.
Palomitas (con mantequilla).

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