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La Punteta · 24 de Gener de 2018. 17:08h.

XAVIER RIUS

Director d'e-notícies

Un patriota español en Dinamarca

 

En honor a la verdad el primero en poner en aprietos a Carles Puigdemont no fue la profesora danesa sino un joven politólogo, Joan Gil Oliveras, creo que próximo a Iniciativa.

A TV3 se les coló en un programa planeado para lucimiento del entonces presidente: “Jo pregunto”. En directo le espetó: “¿Por qué tendríamos que confiar en usted?” tras haber expuesto, incluso con papeles, algunas de las contradicciones del proceso.

A Puigdemont le pilló tan a contrapié que lo primero que hizo fue elogiar lo que bien que había quedado el teatro utilizado como plató tras la rehabilitación. Supongo que para tener tiempo de pensar el resto de la respuesta y de paso descongelar el ambiente. Fue la primera vez que pensé que Puigdemont no daba la talla.

Quedó tan en evidencia que la mayoría de periodistas próximos a Palau, incluida Pilar Rahola, consideraron el programa “una encerrona”.  Y un tertuliano que ha acabado siendo director de comunicación del PDECAT lamentó “el bajo nivel de algunas preguntas". No estaban acostumbrados.

Pero nótese la diferencia, por ejemplo, entre las preguntas de la profesora danesa y las de Mònica Terribas, apenas unos días antes. Seguro que entre la contundencia de una y la alfombra roja de la otra podríamos encontrar un término medio digno de una radio pública.

Como la “anécdota” de Puigdemont besando la bandera española a instancias de un friki. Yo no expresé semejante entusiamo ni en la mili. Y eso que era obligatorio en la jura de bandera. Porque el expresidente en cuestión no lo hizo una sino dos veces.

El tema en todo caso no es el beso: ¿ustedes se imaginan a Pujol, Maragall, Montilla o Mas dejándose abordar de esta manera por un desconocido? ¡E incluso cediendo a sus deseos!. Da vergüenza ajena. En TV3 se apresuraron a arreglar el estropicio. No a base de ocultarlo sino de transmitir que es lo más normal del mundo ir besando banderas por los aeropuertos.

En el TN mediodía, el corresponsal en Bruselas, Xavi Coral, lo redujo a una simple “anécdota”. Y recordaba que no había tenido nunca ningún problema “con España, con los españoles o con la bandera sino con un Estado que él considera que actúa de forma autoritaria”.

Al menos el presentador del TN noche, Toni Cruanyes, habló de “incidente”. Pero debe favorecer tan poco la imagen del líder de JxCat, ya de por sí muy maltrecha, que al día siguiente no he podido ver las fotos ni en El Punt-Avui ni en el Ara.

Intuí que Puigdemont no estaba muy ducho en estas lides cadas vez que pasaba por delante de la prensa en el pasillo del Parlament que va del hemiciclo a su despacho. Para haber sido periodista siempre lo hacía cabizbajo o miraba al infinito. Sospecho que para no tener que detenerse o saludar a los excolegas. Como si la prensa le diese miedo.

Y creo que en sus 18 mesos que tenía que estar al frente la Generalitat -al final fueron más- hizo un par de ruedas de pensa en Palau si no voy descontado. La última acompañado por el entonces vicepresidente Junqueras, que le robó todo el protagonismo.

Excluyó otra en el Parlament tras una reunión del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, que reconvirtieron en el Pacto Nacional por el Referéndum, porque habló siete minutos pero no admitió preguntas.

De hecho, el día que convocó la cámara tras el amago de elecciones anticipadas ni habló. Y el de la proclamación de la República, tampoco. Eso sí, luego hizo un discurso en las escaleras del solemne edificio.

Supongo que con la esperanza de que amortizara las consecuencias judiciales. Durante la constitución del nuevo Parlament, TV3 instaló su plató en el mismo sitio. Imaginen lo que ha durado la República en cuestión. Ya nadie se acuerda.

En esa ocasión dijo: “Ciudadanos de Catalunya, vienen horas en que a todos nos corresponderá mantener el pulso de nuestro país”. Al día siguiente se fue a comer a Girona y horas después salió zumbando para Bruselas en el maletero de un coche. Para mí que se dejó pillar en un restaurante para despistar a la Policía.

¿Saben por qué Puigdemont no fue a la conferencia de presidentes? ¿O envió Mascarell al Senado? Porque no es lo mismo un debate que una conferencia sin preguntas ante un público entregado. Como ocurrió en Bruselas.

Un día me encontré a Oriol Junqueras en el bar de la cámara catalana y le solté a bocajarro: “¿tú crees que es normal que el president haga ruedas de prensa con el vicepresidente? ¿o conferencias a tres?”. Juraría que con los ojos me dio la razón. Ni Pujol ni Maragall ni Montilla ni Mas -por volver a citar los expresidentes- hubieran accedido nunca a compartir protagonismo o protocolo con un consejero.

Catalunya es, en el fondo, una sociedad fallida: ¿cómo un hombre como Puigdemont ha podido llegar tan lejos? Hay un poco de todo: suerte, improvisación, el dedo de Mas. Dicho -en la medida de lo posible- con todo el respeto para los 948.000 catalanes que le han votado. Dudo que nos saque del agujero en el que nos ha metido.

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12 Comentaris

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#10 Tabarnia is not Catalonia, Osetia del Sur, 25/01/2018 - 14:08

Visto lo visto sr. Rius parece difícil quedar peor de lo queda Puigdemont habitualmente (ante la opinión pública nacional e internacional,ante los medios.etc),pero la capacidad de hacer el imbécil de algunos siempre se puede superar,al niñato de la bandera llamarle friki es poco,es insultar a Carlos Jesús, el Risitas y demás personajes

#9 zeppelin74, bcn, 25/01/2018 - 10:52

Puigdemont a la Generalitat i Colau a l'ajuntament.Quin parell,Deu meu!

#9.1 pepe.----, andorra, 25/01/2018 - 14:20

y rajoy en Madrid......Aunque no veo cual es la sorpresa, despues del experimento social q han hecho en mexico o argentina, solo quedaba aplicarlo en Europa y es simple, se le ponen pegas a los q puedan acceder al poder q sean competentes y honrados y se potencia a los inutiles e incompetentes, uno se ahorra mucho dinero en soldados asi.

#8 Montse, Barcelona, 25/01/2018 - 08:55

La falta de dignidad de ese candidato ante la fantochada del joven con la bandera y la radiografia que hace de aquél X.Rius es para plantearse cómo hemos llegado a esta situación límite llevados por un ex-president fugado y aún así le hayan votado casi un millon de personas el 21-D. Todo ello es de una mediocridad total, por no decir algo peor.

#7 lepero, Barcelona/Tabarnia, 24/01/2018 - 23:25

¿Y Rius tuvo que esperar al "Jo pregunto", para pensar por primera vez que Puigdemont no daba la talla?

#6 "EL DEDO DE MAS", Barcelona, 24/01/2018 - 20:34

A part del "pollos" que encara queden per montar
que a molts els poden semblar DIVERTITS

L'unic que ens pot treure del forat es l'ECONOMIA
hem passat de ser el MOTOR d'Europa amb ESPANYA
a ignorarla i menysprearla

Ara, que ens espera?
RES DE BO
culparem a tothom, pero hem estat nosaltres SOLETS
els que hens hem ficat al forat