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La Punteta · 21 de Gener de 2019. 09:42h.

ANGEL GUILLÉN

Concejal de C's en La Garriga

Vic naranja

El sábado por la mañana un grupo de 200 ultras independentistas fueron a boicotear la carpa informativa que los miembros de Ciudadanos de Vic montaron en la calle Jacint Verdaguer esquina con la Plaza Mayor de la capital de Osona. Yo no estuve el sábado en Vic, mis inexcusables quehaceres familiares me lo impidieron, y sin embargo sé muy bien lo que pasó allí. Lo que sucedió en Vic algunos ya lo hemos vivido en nuestras carnes años atrás cuando tratábamos de hacer camino con un proyecto político nuevo en territorio donde la mayoría del voto se decanta por fuerzas independentistas.

Lo acontecido en Vic responde al sentido patrimonial que tiene sobre el territorio, las instituciones (y  añado, sobre todo aquello que se le antoje) buena parte del independentismo  catalán. Frases como "els carrers seran sempre nostres" Fora feixistes dels nostres barris" son sentencias que sustentan precisamente lo que digo. Como todo es de ellos todo aquello que les sea ajeno es "malvenido" y merece ser expulsado, arrinconado, amedrentado y limpiado. Es un concepto totalitario, evidentemente, perpetrado por aquellos que manifiestan que la democracia son ellos. Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Es del todo un atropello a la democracia impedir a un partido hacer actos políticos en cualquier lugar y eso cobra aún mayor relevancia si a quien se le impide es al partido más votado en Cataluña en las últimas Elecciones al Parlament del 21 de diciembre de 2017, el cual en Vic fue la 3ª fuerza política con casi 3000 votos. No obstante, no es la primera vez. En el mes de junio de 2018 el Ayuntamiento denegó la realización de un acto con Inés Arrimadas simplemente porque el acto era de Cs. Simple y llanamente por motivos ad hominem.

No hay que olvidar el blanqueo cuando se dan este tipo de situaciones por parte de los medios de comunicación y políticos locales y no locales independentistas. En efecto, basta leer este artículo publicado en el Mon.cat para percatarse de ese nauseabundo blanqueo. En el artículo se miente deliberadamente. Por un lado se cita que 200 independentistas obligaron a desmontar la carpa de la calle Jacint Verdaguer. Falso. A las 13:00 horas que era la hora que expiraba el permiso desmontaron y no porque esa jauría ultra obligara a nada más que estar protegidos de sus insultos, amenazas e intentos de agresión. Cierto, agresión. Porque otra de las mentiras que se cita es que no hubo incidentes cuando las redes sociales iban llenas de la imagen de un energúmeno amenazando, encarándose a los simpatizantes de Cs y gritando que se fueran a España (menuda redundancia la de este tipo). En definitiva desde la prensa independentista se normalizaba lo que es una anomalía a todas luces.

Y luego está el blanqueo institucional. Que yo sepa ningún comunicado del Ayuntamiento, ninguna declaración ni del gobierno municipal ni de la alcaldesa condenando los hechos. Silencio cuando no equidistancia. No es ninguna sorpresa y menos viniendo del ayuntamiento que emite mensajes por megafonía propios de 1984 de Orwell. Por cierto, del Sr. Torra y su gobierno tampoco se tiene constancia de ninguna condena a lo sucedido.

Comentaba que esto de que unos ultras se las den de demócratas y vengan a sabotearte un acto o una carpa informativa en un territorio marcadamente independentista donde tratas de abrirte camino como es el caso de lo sucedido en Vic ya lo habíamos vivido algunos en el pasado. En efecto, yo personalmente lo viví junto a Albert Rivera el 11 de abril de 2013 en mi municipio, en La Garriga.

Hasta ese día un pequeño grupo de personas llevábamos tiempo trabajando intentando implantar a Cs en La Garriga. Pensamos que un espaldarazo definitivo para consolidar este proyecto sería aprovechar el factor de por aquel entonces el Presidente de Cs era vecino de esta localidad para montar un pequeño acto a modo de conferencia coloquio. Así pues, lo dispusimos todo para que así fuera el día citado en el párrafo anterior.

Sin embargo eso despertó las alarmas de los intolerantes, de esos que como digo se creen que todo es de ellos y si no claudicas entonces mereces el peor de los castigos. En este caso la CUP decidió montar un escrache, ellos le llamaron cínicamente "escarni popular i festiu" pues para estos radicales ir a dañar los actos de otras fuerzas políticas es un motivo de fiesta y no lo que realmente es: un hecho totalitario, intransigente y sectario.

El acto con Albert, el cual tuve el honor de presentar y moderar, se llevó a cabo en el pequeño Auditorio de La Garriga con algunos incidentes que no fueron a más gracias a las fuerzas de seguridad y a la gran cantidad de simpatizantes de Cs que se congregaron en el lugar del acto. Antes del mismo fuimos recibidos con una retahíla de insultos y gritos. Durante el acto los fanáticos independentistas golpeaban las puertas que dan acceso a la Plaça del Silenci o se dedicaron a tirar petardos junto al lugar donde se desarrolló el evento. A la salida, su frustración por no haber conseguido el objetivo de sentirnos coartados y que hubiéramos suspendido la conferencia les llevó a proferir una nueva colección de gritos e insultos.

Como en Vic hubo prensa independentista que minimizó las amenazas e intentos de sabotaje que recibimos y como en Vic, ninguna condena hubo por parte del gobierno municipal y su alcaldesa. Si acaso a lo que más llegaron es a una infumable equidistancia con los intolerantes y en algunos casos a la negación sobre los incidentes allí acontecidos.

Lo sucedido ese día yo lo titulé "el día que rompimos el silencio". Ese día mandamos un mensaje de que habíamos llegado para quedarnos y dos años después el premio a tanto esfuerzo, a aguantar insultos y amenazas (que por cierto no hemos dejado de recibir en mayor o menor intensidad) fue entrar en el Ayuntamiento como 4ª fuerza política de 7 presentes y como 1ª fuerza constitucionalista en La Garriga tras las Elecciones Municipales de 2015. Desde entonces soy el cargo público en el municipio con mayor número de voto independentista donde Cs tiene representación política.

Esa experiencia personal me ha llevado a escribir hoy estas líneas. Hay un paralelismo a mi modo de ver entre La Garriga en 2013 y Vic en 2019. Ese empeño de personas que no son profesionales de la política por abrirse camino pese a las dificultades. En Vic un grupo de hombres y mujeres lleva tiempo tirando adelante el proyecto de Cs en esa ciudad. Lo hacen porque tienen todo el derecho a hacerlo, porque confían en ser la voz de muchos vicenses. Basta recordar los últimos resultados electorales allí. Es un grupo de gente que van a plantar cara de manera pacífica y con argumentos al sentido patrimonial al que me refería al principio de este artículoe tiene de todo lo que le rodea el independentismo, en especial el más radical. Ellos ya han roto el silencio en la capital de Osona. Yo estoy convencido que conseguirán que Vic sea también territorio naranja y yo gustosamente pasaré el testigo de concejal de Cs en el territorio más independentista.

Lo siento ultras de Vic, Cs no se irá de Vic porque Cs ya está en Vic. I un altre recordatori ultres: els carrer no seran sempre vostres, seran de tothom.

Sígueme en Twitter: @ang_guillen

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6 Comentaris

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#5 JOSÉ, Vic, 26/01/2019 - 15:08

Los indepres

#4 Decebut, bcn (tbn), 21/01/2019 - 19:00

Lo más gracioso de todo es ver cómo recibían a Franco en Vic en los años 40 y 50.

Véase, por ejemplo, el ABC de 30-5-1947 (pág. 8).

Se puede encontrar poniendo "hemeroteca ABC" en Google.

#3 Kropotkin, Vic, 21/01/2019 - 18:10

Los indepres siempre serán los más fascistas de todos, por mucho que se empeñen en pasar por antifascistas... Jua, jua, jua,...

#2 Chorrada, Parida, 21/01/2019 - 16:56

Vic naranja Bic cristal, dos escrituras a elegir.

#1 Uno que os lee, Al sur de Waterloo, 21/01/2019 - 13:29

No siendo votante de su partido, con el que no concuerdo en lo económico y en algunas políticas sociales, aquí no puedo más que felicitarle por la claridad con la que ha expuesto los tics filofascistas de los estelados. Debería caérsele la cara de vergüenza a la Sra. Alcaldesa de Vic y al xenófobo que calienta el asiento de El Ausente.

#1.1 Judith, Barcelona, 24/01/2019 - 19:24

No se les puede caer la cara de vergüenza..simplemente porque VIVEN de ello... Lo grave es que viven de la mentira, odio y manipulación continuada. Realmente son ..como las sectas.